La Realidad Controlada


Un Estado totalitario realmente eficaz sera aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los ministerios de propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela. Pero sus métodos todavía son toscos y acientíficos.

Los mayores triunfos de la propaganda se han logrado, no haciendo algo, sino impidiendo que ese algo se haga. Grande es la verdad, pero más grande todavía, desde un punto de vista práctico, el silencio sobre la verdad. Por el simple procedimiento de no mencionar ciertos temas, de bajar lo que Mr. Churchill llama un telón de acero entre las masas y los hechos o argumentos que los jefes políticos consideran indeseables, la propaganda totalitarista ha influido en la opinión de manera mucho más eficaz de lo que lo hubiese conseguido mediante las más elocuentes denuncias y las más convincentes refutaciones lógicas.

Pero el silencio no basta. Si se quiere evitar la persecución, la liquidación y otros síntomas de fricción social, es preciso que los aspectos positivos de la propaganda sean tan eficaces como los negativos. Los más importantes proyectos del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.

La seguridad tiende muy rápidamente a darse por sentada. Su logro es una revolución meramente superficial, externa. El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. Para llevar a cabo esta revolución necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas.

En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada, de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. (Las clavijas redondas en agujeros cuadrados tienden a alimentar pensamientos peligrosos sobre el sistema social y a contagiar su descontento a los demás.) En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque éste sería un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria), un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandardizar el producto humano y a facilitar así la tarea de los dirigentes.

A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine, la televisión y la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.

Esto venía a decir Aldous Huxley en 1932, que en su libro Un Mundo Feliz, ratrata una sociedad que utiliza la genética y la clonación para el condicionamiento y el control de los indivicuos. En esta sociedad, todos los niños son concebidos en probetas y son genéticamente condicionados para pertenecer a una de las cinco categorías de población. De la más inteligente a la más estúpida. Todos son necesarios para que el sistema funcione como un reloj. Los Alpha son la élite, los Beta los que ejecutan, los Gammas los empleados subalternos y los Deltas y los Epsilones, los que hacen los trabajos duros o sucios.

Pero sobre todo Huxley describe en “Un Mundo Feliz” lo que sería una dictadira perfecta, que tendría la apariencia de una democracia. Una prisión sin muros ni alhambradas en la que los presos no soñarían con la libertad. Ni siquiera sabrían lo que significa. Un sistema de esclavitud donde el gusto por el consumo y el entretenimiento haría que los esclavos amasen su propio servilismo.

A nosotros nos compete analizar si estos espacios en Internet son verdaderos paraísos virtuales de la libertad, al menos e la libertad de expresión y opinión para muchos, incluídos por supuesto los funcionarios del totalitarismo y las “clavijas cuadradas en agujeros redondos..”. Si formamos parte de los esclavos usando una de las drogas sustitutivas de la libertad que el sistema pone a nuestro alcance (un espacio, como un tablón de anuncios debidamente enrejado y controlado) o por el contrario somos los últimos guerreros de la libertad, confinados a este espacio en el que la guerra de guerrillas hace menos daño al sistema, o a la apariencia que el sistema desea tener en la calle.

En todo caso, soy consciente de que la verdadera libertad fue asesinada hace bastante tiempo, en plena adolescencia. Nunca conseguiremos recuperarla, no a aquella libertad. Es cada día más dificil escapar a los ojos de tantos grandes hermanos que vigilan cada rincón de nuestras ciudades, tanto fuera como dentro de nuestras viviendas y los gobiernos se las ingenian para que seamos nosotros mismos los que pidamos más cámaras, más control, más policía, porque como dice el texto de Huxley, la seguridad es vital para conseguir el control de las sociedades.

Seguiré recuperando textos antiguos, de esos que no nos leyeron en las escuelas y aun menos en nuestras casas, donde durante siglos cualquier lectura que no fuera la Biblia y incluso esta misma a veces, era considerada subversiva. Los libros ardieron pero, siempre hubo manos que escondieron del fuego y la opresión, aquellos que nos llegaron. Muchos de ellos llenos de sabiduría, con la que se puede hacer el bien o el mal.

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3 respuestas a La Realidad Controlada

  1. Pasaba de paso a saludar y a agradecer tu comentario, feliz de ser enlazado de tu bitácora, yo también haré lo mismo con la tuya. Tengo un gran cariño por el pueblo español, no conoco gente en persona pero en la red muestran una gran disponibilidad y buena voluntad para ayudar mutuamente, un saludo para ti

  2. Anonymous dijo:

    Muy Bien , te lo has trabajado ………gracias por compartirloManolo

  3. tivoooooooo dijo:

    elutihinnnnnnnngolllllllllll, que dice snupi que donde tasssssssssssss, que digas algo parasaber que tasssssssss bientivooooooooooooooooooooooo

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