¿ Y qué hacemos con el artículo 20 de la Constitución Española ?

El artículo 20 de la Constitución Española en su artículo 20.1 (apartados a, b, c, y d) dice:
– Se reconocen y protegen los derechos:
. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
.  A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
.  A la libertad de cátedra.
.  A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

En el artículo 20.2 establece:
– El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Y en el artículo 22.4 “insiste”:
– Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

Ahora vamos a ver si en este marco se puede “encajar” de alguna forma la decisión de la Dirección del Festival de Mérida al retirar una foto de la exposición Camerinos, en concreto un retrato del actor Asier Etxeandía caracterizado de Jesucristo, tras recibir varios correos de ciudadanos que consideraban que atentaba contra la sensibilidad cristiana.

Dicen  la directora del festival, Blanca Portillo, y su adjunta, Chusa Martín, en una carta dirigida a los medios en la que se hace eco de la retirada del retrato por los correos electrónicos que han recibido de algunos ciudadanos.

Estas dos señoras dicen haber considerado oportuna la retirada del retrato de Etxeandía, hecho minutos antes de salir a escena en una representación de Infierno, una versión del esloveno Tomaz Pandur, sobre La divina comedia de Dante Allighieri, y aclaran que “en el ánimo del Festival jamás ha estado ni estará la intención de ofender, insultar ni vulnerar los derechos individuales o colectivos de nadie“.

Eso si, a continuación especifican que “el arte es siempre y por encima de todo un espacio de libertad cuyo objetivo nunca es ofender sino mostrar y mover a la reflexión“. Que la exposición fotográfica “Camerinos” no contiene precisamente una serie de posados o fotografías “compuestas” por el autor, sino que éste, simplemente se limita a ser espectador, observador del trabajo de los actores en sus camerinos.
Por tanto, explican que la foto retirada “simplemente recoge un hecho que estaba sucediendo en el momento en que un actor se estaba preparando para hacer su trabajo, un trabajo a las ordenes de un director de escena que es quien decide cómo se viste y se maquilla el personaje“.
Portillo y Martín reconocen que retirar una pieza de una exposición “supone romper una línea de trabajo diseñada por el artista, lo cual es siempre una forma de destrucción de un discurso“.

Y a continuación vienen las declaraciones que coronan la desfachatez que con tanta palabrería vacía han intentado justificar:

– No obstante, insisten en que “entendiendo todos los seres humanos tenemos legítimos derechos y en base a nuestro profundo respeto a ellos” han procedido a retirar la fotografía.

– Agradecen al artista Sergio Parra su colaboración y comprensión e insisten en que “el arte nunca tiene como objetivo ofender“, por lo que lamentan profundamente que así haya sido percibido.

– También lamentan que las personas que no se sienten ofendidas por esa fotografía tengan que verse privadas de su contemplación, ya que, tras una encuesta realizada por el Festival, la Exposición Fotográfica “Camerinos” goza de la más alta valoración por el 95 por ciento de los encuestados.

Es decir; que entienden que como todos los seres humanos tienen “legítimos derechos y en base a su profundo respeto hacia ellos; ¡¡ han procedido a retirar la fotografía !! … Pero, ¿ a qué legítimos derechos se refieren estas dos señoras ? Desde luego no a los que aparecen en el artículo 20 CE; porque, como se puede apreciar, con esta acción lo están vulnerando en toda regla.
Tampoco a los derechos del autor, por mucho que le agradezcan que haya “comprendido” y “colaborado” (¿ acaso, ante la decisión tomada, tenía otra alternativa ?, si claro pero eso, seguramente, le “condenaría a no exponer más en ese festival. Al menos mientras esté el mismo grupo político en el poder).
Y desde luego no han respetado los legítimos derechos (estos si según el mencionado artículo 20.1 apartado d) del 95% de las personas que, tras ser encuestadas, por la organización del propio festival; otorga la más alta valoración a la Exposición Fotográfica “Camerinos”. Y aseguran que lamentan  “que las personas que no se sienten ofendidas por esa fotografía tengan que verse privadas de su contemplación“. Y, insistiendo en su nulo respeto a unos derechos individuales y colectivos que dicen estar respetando; vulneran el artículo 20.2 CE, al impedir “mediante la imposición de una censura previa” que las personas que no han visto la fotografía retirada, puedan verla.

¿ Cómo se puede tener tanta cara ?; ¿ como se pueden invocar los “supuestos derechos de un grupo de personas (que en todo caso no está entre el 95% de los encuestados) a sentirse ofendidos por una fotografía, que además, no es una “composición”, sino el retrato de un acto real en el marco de la representación de una obra como “Infierno” de de la creación “La divina comedia” de Dante Allighieri ? ¿ En que parte de la Constitución Española figura ese derecho individual o colectivo de las personas a sentirse ofendidas por una obra de arte ? ¿En que artículo de la CE o de cualquiera de las leyes que la desarrollan, figura ese derecho y sobre todo su preeminencia sobre los que aparecen en el artículo 20 CE ? ¿ Con qué derecho las dos responsables del Festival de Mérida; Blanca Portillo, y su adjunta, Chusa Martín, se atreven a limitar el derecho a la libertad de expresión de un autor y la libertad de todos a ver los resultados de ese derecho ? 


El haber sido nombradas por los actuales regidores de los destinos de la Junta de Extremadura, para dirigir el Festival de Mérida, no les faculta, ni a ellas ni a los cargos políticos (electos o no) ante los que responden; para vulnerar varios preceptos recogidos en la Constitución Española, en nombre de otros preceptos que se han inventado para dar satisfacción a un grupo de personas “sin duda ultra-católicas” que han exigido la retirada de una fotografía que por lo visto, ofende sus sentimientos religiosos. 

Si yo fuese extremeño, ya habría acudido al Juzgado de Guardia para presentar una denuncia (individual o colectiva) contra estas señoras; por vulneración flagrante de los legítimos Derechos Constitucionales recogidos al principio de esta amarga queja.

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