Creer en algo, confiar en alguien…

La comunicación cambió el mundo. La comunicación por medio de la palabra, primero y después por medio de la escritura convirtió a los humanos en “humanos“; moldeó su cerebro (también físicamente) y con el paso de los años, del tiempo, de mucho tiempo, nos convirtió en lo que somos… Probablemente la comunicación fue el más grande descubrimiento del hombre; a la altura del fuego, las herramientas (incluidas las armas) o la propia agricultura. Permitió a nuestros ancestros traspasar la memoria de las experiencias, a los hijos y nietos; les permitió cazar juntos, establecer estrategias comunes y vivir en grupos sociales más grandes. Acometer proyectos que superaban al individuo, a la familia y a la tribu. Bien… eso es algo que hoy, gracias a los descubrimientos de la arqueología, la paleontología y la antropología, está sobradamente probado y ya nadie duda del poder de la comunicación. 

La comunicación en los primeros tiempos funcionó (entre otros muchos factores) porque contribuyó a generar “confianza“. La confianza de unos humanos en otros humanos. Era necesario que un cazador pudiese confiar en que otro cazador (incluso de otra tribu), no le iba a dejar tirado a los pies del mamut ¡! Era necesario que todos los cazadores confiaran en que aquellos que dejaban al cuidado de la tribu cumplieran con su cometido y defendiesen a las mujeres, los niños y los ancianos. Según la definición actual que hacen la sociología y psicología social, “la confianza es la opinión favorable en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones, los actos previos y las posibles pruebas halladas“. Pero, como decía Laurence Cornu “La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo“. Y este concepto sigue vigente, muy vigente. 

Sin embargo 
parece que al mismo ritmo que los medios y los procesos que estos han venido empleando a lo largo de los años como nexo de comunicación entre los grupos sociales, los pueblos y las naciones; la confianza en esos medios ha ido mermando. Al mismo ritmo que se fueron desarrollando y aumentando su capacidad de llegar a cualquier parte, gracias al avance de la tecnología, su credibilidad se fue debilitando. Y ahora, que Internet ha puesto al descubierto muchas de sus maniobras de “ocultación de información en beneficio de grandes corporaciones, gobiernos, políticos y agentes financieros“, Nos estamos dando de bruces con la cruda realidad. Con una terrible paradoja. Porque resulta que el hecho de disponer de más información; el hecho de que en Internet se publique incluso aquello que los medios de comunicación tradicionales ocultaban (ahora ya no pueden ocultar tanto porque de todas formas alguien lo publicará); no sirve para que la gente esté mejor informada, sino para que se pierda en un océano de datos y finalmente “desconfíe de todas las fuentes. De cualquier cosa que se publique“. Quizá este efecto resulte finalmente más grave que la ocultación de información. Muchas personas se han enterado hoy de la existencia del colegio-internado de Armenteros. Un internado que acoge a 700 escolares en la provincia de Salamanca, que fundó un sacerdote católico llamado Juan, hace más de 60 años. 

Y hoy lo hemos conocido porque “la crisis” está haciendo presa, sobre todo en este tipo de instituciones. Pero lo cierto es que debido a la “enorme crisis de credibilidad de la institución Católica” y al exceso de comunicación (información, juicios, opiniones…) que se han vertido sobre cualquier institución en la que esté presente la Iglesia Católica (incluidas las ONG); el hecho de ver a un cura rodeado de niños, despierta “desconfianza“. No debiera ser así. Y menos cuando un hombre, como este y muchos otros, llevan muchísimos años desarrollando una labor encomiable. Pero lo es. Es así. 


Otro caso reciente tiene que ver con un vídeo documental Kony 2012, realizado por Invisible Children Inc.. El objetivo: detener a Joseph Kony, acusado de crímenes de guerra en Uganda, y llevarlo ante la Corte Penal Internacional. El medio: la difusión de un vídeo de 30 minutos de duración que ya ha generado más de 40 millones de visitas en YouTube

Joseph Kony encabeza la lista de personas reclamadas por la Corte Penal Internacional, con sede en la ciudad holandesa de La Haya; como presunto líder del rebelde Ejército de Resistencia del Señor (LRA), ugandés. A Kony se le imputan atrocidades cometidas tanto en Uganda como en la República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Sur Sudán. La idea de Invisible Children encaja con el momento actual de auge de las redes sociales. Narrado en clave personal por la aparición del hijo del portavoz de la ONG en el vídeo, quien además cuenta la historia de su amigo ugandés Jacob, el documental explica quién es Joseph Kony. En el vídeo Jason Russell, Bobby Bailey y Laren Poole alientan al público a ser activos, destacando el papel que pueden desempeñar las redes sociales y dibujando un mundo en el que las fronteras se difuminan y todos podemos solidarizarnos con los problemas del otro, independientemente del lugar en el que ocurran. 

A pesar de que Jason Russell es director de cine agregado de la USC School of Cinematic Arts de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, que ha colaborado con Steven_Spielberg y que lleva años trabajando en África; en el año 2003 realizó el documental “Los niños invisibles“, que fue el germen de la ONG Invisible Children; hoy se le cuestiona por esta iniciativa contra Joseph Kony. Le cuestionan por un lado los escépticos como Andrew Harding, corresponsal de la BBC en África, que acerca del vídeo Kony 2012 ha dicho: “Si como resultado de la campaña Estados Unidos acomete nuevos pasos para asegurar que Joseph Kony comparezca ante la justicia, entonces la consideraré un éxito“. Otros son más críticos y cuestionan directamente los métodos de Invisible Children, acusándoles de de gastar la mayor parte del dinero que recauda en salarios, gastos de viaje y producción de películas. O siembran la duda asegurando que el ente supervisor del trabajo de las ONG, Charity Navigator, le dio a la organización solo dos de las cuatro estrellas posibles por rendición de cuentas financieras. Asimismo, la revista Foreign Affairs acusa a Invisible Children y otras organizaciones de “haber manipulado los hechos con propósitos estratégicos“. Es decir, siembran dudas acerca del trabajo de esta ONG y hasta llegan a presentarla como una especie de agencia del gobierno de EEUU para propiciar una intervención militar en Uganda y de esta forma penetrar en la República Democrática del Congo y apoderarse del preciado Coltan¡! 

Y así; finalmente, unos “olvidan” que Joseph Kony existe, que es real, que es uno de los criminales más buscados del mundo y otros prefieren creer que Invisible Children, es una agencia pagada por el gobierno de los EEUU para poder invadir Uganda con fines puramente comerciales, y así no sentirse comprometidos a luchar por que otros 20.000 o 30.000 niños caigan en las redes de este psicópata¡! Finalmente, los más conspiranoicos darán por hecho que en realidad Joseph Kony es una creación de las malvadas mentes de la CIA


Un efecto parecido ha sufrido la “investigación” realizada por el senador local de Nueva Jersey, Richard Codey, que ha revelado el deficiente funcionamiento de los sistemas públicos de ayuda a los indigentes sin hogar. En 20 ocasiones, desde el pasado mes de noviembre el senador tras una hora de maquillaje y vestuario (como se puede ver en la fotografía a la izquierda) se convirtió en Jimmy Petters, un mendigo de 65 años con problemas de salud que acababa de salir de una institución mental y vagaba por las calles de Newark, la ciudad más grande de Nueva Jersey. Después de este inusual trabajo de campo, el senador asegura en este vídeo que “Encontrar un lugar donde pasar la noche es casi imposible si eres un sin techo“. 



La mayoría de los refugios exigen que los solicitantes estén inscritos en algún programa de asistencia del Gobierno o que al menos presenten un documento de identidad y cuando eres un sin techo, cumplir con estos requisitos es esencialmente imposible“. Y una vez más, las críticas han caído sobre el mensajero “lo ha hecho para autopromocionarse” “es pura propaganda, no tenía que haberlo contado“… Se olvida lo realmente importante, la respuesta que recibió en la mayoría de los albergues: “no tenemos camas para locos“. Se pierde el enfoque sobre la realidad, en esta ocasión porque lo dice un senador. Si el trabajo de campo, la investigación, la hubiese hecho AIGreenpeace y en lugar de indigentes se hablase del maltrato a focas o ballenas, hubiesen contado con mucho más apoyo¡! Qué nos está pasando ?? Por qué nos resulta tan difícil creer en algo ?? Por qué cada día parece más difícil confiar en alguien ?? No confiamos en el Gobierno… de acuerdo, tenemos razones suficientes para desconfiar de sus intenciones. No confiamos en casi ningún político… ellos se lo han buscado y además es muy sano desconfiar de sus promesas. No confiamos en el sector financiero, sobre todo en los bancos… está bien que mantengamos alta la guardia contra ese tipo de instituciones. No confiamos en las iglesias, cada día nos alejamos más de la religión… es normal, cada día comprendemos mejor el cosmos y sabemos que los dioses no existen ni tienen razón de ser.

Pero… quizá debiéramos hacer un hueco para creer en algo, para confiar en alguien; porque de lo contrario acabaremos desintegrándonos como sociedad, como pueblo. Tampoco vamos a creer en la realidad ?? La realidad es que las instituciones, las ONG, los bancos, el Gobierno, las iglesias y las corporaciones están formadas por personas “por seres humanos“. Y muchos de ellos, a pesar de formar parte de esos entramados que gobiernan y dirigen a las sociedades con el fin de conseguir sus propósitos; tienen una conciencia propia y no están abducidos por la institución a la que pertenecen o para la que trabajan. De hecho, muchos de esos humanos son individuos con un alto sentido de la ética y a veces se juegan incluso su vida para contarnos aquello que simplemente intuimos. No podemos, no debemos, meter en la misma cesta a Joseph Kony y al Bradley Manning (acusado de filtrar información clasificada del ejército de los EEUU a la organización WikiLeaks), simplemente porque se trata de dos militares. Si la comunicación de la que disfrutamos hoy sólo sirve para confundir nuestra capacidad de criterio es que no estamos haciendo un buen uso de ella. Recapacitemos… 




rain is coming,
fear Him…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Creer en algo, confiar en alguien…

  1. Andrea dijo:

    Muy buena la información que nos ofrece! ha sido de muy inetersante lectura, gracias y un saludo 🙂

Si lo que tienes que decir es importante, escríbelo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s