Curso de ética básica (lección 4ª)

Regresemos a la filosofía pura… o no… arriesguémonos a explorar en cosas más pragmáticas. Es cierto que las cosas puede acabar mal, tal y como esbozábamos en la lección anterior. Pero, también pueden suceder de otra manera a poco que nos empeñemos, porque en realidad a los humanos nos gusta la ética. Nos gusta “jugar” con la ética, reinventarla y sobre todo demostrar que, cuando todo parece perdido, aún queda la ética, aún hay esperanza. Pero las soluciones pasan muy a menudo por escuchar a aquellos que dicen cosas diferentes a las que nosotros pensamos y a veces, arriesgarse a mezclar nuestras convicciones con las suyas. También del mestizaje de ideas y pensamientos salen los mejores productos. 

UN POCO DE HISTORIACuando todo parece perdido… Francisco, es un hombre de 64 años, que quedó sin trabajo y después, no es difícil imaginar en España tal y como están las cosas, sin prestación por desempleo. Resulta un poco irónico y triste ver como a “un año de su jubilación“, un hombre puede terminar así: ya debía varias semanas de alquiler y se vio obligado a vivir en un parque porque no podía pagar ese alquiler. Hasta aquí, podría ser una más de las miles de historias humanas y desgraciadamente cotidianas hoy en nuestro país. Una situación que nadie esperaba hace sólo 10 años¡! No vamos a hacer ahora profundos análisis acerca de cómo y por qué Francisco acabó en semejante situación; porque queremos hablar de esta otra parte de la historia que él mismo relata, no sin cierta incredulidad… De “la nada“, porque una ciudad muchas veces es la nada, surgieron unas chicas que se acercaron a él; le preguntaron si había comido… le compraron comida, le buscaron (y pagaron) un alojamiento y “le regalaron un teléfono móvil“.  Nada sabemos de esas chicas… nada sabemos de sus razones para hacer esto que han hecho. Sabemos que lo que han hecho “no es habitual“, y que eran chicas muy jóvenes según Francisco. No sabemos de que tipo de convicciones, pensamientos o emociones surgió la decisión de “hacer lo que hicieron por este hombre“. Tampoco por qué lo hicieron por Francisco, si sólo lo hicieron por él o si estos “ángeles” se dedican a hacer este tipo de cosas cada día en un lugar diferente de la ciudad. 

Foto: Carla Danzi

Sabemos lo que sabemos… que una chicas muy jóvenes decidieron hacer algo estupendo, maravilloso, humano, cívico y probablemente, ético. Intuimos, casi tenemos la certeza de que si otros muchos hiciésemos lo mismo que ellas, todo en este mundo iría mucho mejor. Puede que alguien piense: “y quien no tiene hoy un teléfono móvil -antiguo- desechado en algún cajón de cualquier armario, que podría regalar??“. Si, parece lógico… al ritmo que se venía cambiando de modelo de teléfono móvil en España, lo normal es que haya muchos durmiendo el olvido en el fondo de algún cajón. Incluso hay empresas que los compran y operadoras que los recogen cuando el propietario adquiere uno nuevo. Pero… ya no es tan lógico ni predecible que unas chicas muy jóvenes decidan emplear su dinero en pagar comida y un alojamiento a un hombre mayor del que sólo saben que “lo está pasando fatal”. En realidad se pueden suponer muchas cosas, adelantar muchas hipótesis acerca de la acción de estas chicas muy jóvenes. Y, prácticamente todas las hipótesis que se hagan, sólo contribuirán a “rebajar el valor de su decisión y de su acción


EL CONCEPTO: Con frecuencia decimos: “no es suficiente con que las cosas que hacemos a diario, alcancen buenos resultados, además, deben ser realizadas desde la ética y ser verdad“. Y, si… creemos que este principio es el deseable, la única* opción que conseguiría asentar las conductas éticas en el futuro, como algo natural, que lo es y consustancial a los humanos. Somos una especie profunda y ancestralmente social y desde no hace mucho, también profundamente cultural; pero cada día necesitamos más ética para seguir siéndolo. Y por ello, quizá debamos ser algo más relajados en la exigencia y más firmes en el ejemplo.

Imagen: Antonio Chacón

Hay, hoy entre nosotros, entre los humanos, muchos, quizá demasiados, que hacen esto de forma constante: Rebajar, relativizar, sembrar dudas acerca de los motivos por los que otros deciden ejecutar acciones que (ellos) aquellos que las critican, nunca ejecutan¡!. En este caso habrá “desconfiados habituales” que dirán: “algo buscaban esas chicas, nadie da nada a cambio de nada…“. No saben nada más de lo que sabemos el resto pero… les gusta sembrar la duda con tal de “justificar su inacción, porque lo que han hecho estas chicas jóvenes, en cierta forma, les reta a ellos a decir que harían ante las mismas circunstancias y se sienten en la necesidad de dejar que el resto escuchemos sus miserables pensamientos“. Otros más sesudos dirán: “En realidad lo único que han querido hacer esas chicas jóvenes es -limpiar el parque de pobres para que no den mala imagen al entorno, seguramente viven cerca y les molesta ver pobres por la zona, así que por unos pocos euros, han puesto al viejo en circulación… ha comido, tiene alojamiento y un teléfono móvil, luego ya pertenece al mundo de nuevo- es una cuestión de imagen social“. Estos tampoco saben nada que no sepamos el resto, pero gustan de retorcer los argumentos hasta convertirlos y adaptarlos a sus convicciones, previamente establecidas. Donde está la realidad?? Es sencillo, con los datos que tenemos la verdad es esta: “unas chicas jóvenes se acercaron a un hombre mayor que dormía en un parque; le compraron comida, le buscaron alojamiento y le dieron un teléfono móvil“. Y, esta verdad, a nadie debiera parecer tan insuficientemente explicativa de si misma como para tener que buscarle otras motivaciones. A veces le ética es, sencillamente, aceptar las acciones éticas de los otros sin preguntarnos cuanto de éticas son

También es verdad que esta semana un grupo de 100 curas y monjas de Murcia, han hecho público un documento con un título tan subversivo como: “¡Basta ya de desahuciar familias!” para solicitar a las administraciones que concedan por ley la dación en pago y el alquiler social. Es muy probable que para la jerarquía de la Iglesia Católica a la que pertenecen y para la Conferencia Episcopal Española que les representa; este documento y el pensamiento que en el se plasma resulte tan subversivo como esta fotografía del milanes Oliviero Toscani que tanto les molestó en los años 80. Y también sobre esta declaración de 100 miembros de la Católica Iglesia se podrían hacer muchas consideraciones éticas y morales. Y es seguro que muchos estarán buscando explicaciones a esta actitud de los religiosos… porque sus convicciones o sus prejuicios no les permiten “admitir sin más que se trata de una acción movida desde un pensamiento ético muy aceptable, aunque parta de un grupo religioso muy amplio en el que la mayoría de sus miembros no destacan precisamente por este tipo de acciones“. Algunos pueden incluso pensar que se trata de una maniobra orquestada desde la propia jerarquía eclesiástica para mejorar su imagen, aprovechando la labor de sus bases… Y, aunque no sería la primera vez que la Iglesia Católica emplea este tipo de artimañas; es evidente que este grupo de católicos está yendo a contracorriente de su jerarquía y por tanto, moviéndose en aguas turbulentas.



Bien… practiquemos un poco de ética “sencilla”: nos gusta la fotografía de la izquierda?? es posible que si, claro. Pero, si fuésemos capaces de olvidar durante unos pocos minutos el bello cuerpo femenino y fijarnos en los vaqueros… ya?? Bien… son de la marca Lee y se puede ver que han sido “desgastados“. Sería largo y no es el objeto de este post, analizar por qué se puso de moda este tipo de ropa vaquera con aspecto de vieja o usada; el caso es que hoy prácticamente no se vende ropa vaquera sin algún tipo de desgaste que les haga parecer “Vintage“. Así que todas las marcas de vaqueros que tienen algo que decir en el mercado textil venden ese tipo de ropa.

En los años 70 y en los primeros 80, se les llamaba “lavados a la piedra“. Y esta definición a muchos nos llevaba a imaginar a nuestras madres y abuelas “golpeando sin piedad y hasta el cansancio los vaqueros previamente jabonados en la orilla de cualquier río, en un lavadero público de los que había, al menos uno, en todos los pueblos de la Iberia” o frotándolos enérgicamente con cepillos de cáñamo¡!… Pero claro, resulta evidente que en los años 90 y en los 2000 eso de “lavados a la piedra” ya no era posible, porque casi todos los vaqueros que se venden han de tener algún tipo de “marca de desgaste” y no habría ni siquiera tiempo para lavar tanto. Ahora el sistema que se usa se llama: “Sandblasting“: consiste en lanzar chorros de arena a alta presión sobre la tela vaquera. Una técnica de “chorreo” que se emplea también para limpiar otro tipo de superficies (los cascos de los barcos y las paredes de piedra de las viviendas) antes de pintarlas o decorarlas… Se trata de un método rápido y efectivo que no tendría que conllevar ningún tipo de problema para los profesionales encargados de ejecutarlo pero, una vez más tropezamos con un problema ético: “un informe realizado en Bangladés (Bangladesh) recoge testimonios de trabajadores que han recibido instrucciones de utilizar sandblasting para cumplir con los plazos exigidos por las empresas clientes, aunque estas lo hayan prohibido expresamente. El dueño de una de las fábricas declara que le es imposible cumplir con los diseños demandados sin recurrir al uso de sandblasting. El informe también pone de manifiesto la falta de atención médica proporcionada a los/as trabajadores/as que han contraído la enfermedad (silicosis) en Bangladesh y las dificultades que existen para conseguir el diagnóstico y tratamiento adecuados, en parte debido a la falta de conciencia por parte de los profesionales médicos a la hora de vincular la enfermedad de silicosis con la industria de ropa. 


TAREAS: sigan los enlaces anteriores¡! lean, escuchen, miren, huelan, piensen y, decidan… pero hagan algo. Quizá debamos negarnos a seguir comprando “ropa vaquera” de esas marcas (y por supuesto hacerlo público) mientras no nos demuestren que su fabricación no conlleva que los trabajadores enfermen de algo perfectamente evitable. Con un buen equipamiento, maquinaria adecuada en locales adaptados y una adecuada protección de las vías respiratorias de los trabajadores, el sandblasting no representaría peligro alguno. Se trata pues de una cuestión ética: valorar o no valorar la vida de las personas que hacen los pantalones que nos ponemos¡! Sencillo, verdad?? quien quiere que la gente que hace sus pantalones muera?? Nadie¡! pero, sin embargo, pasa… 


Marcas que subcontratan el sandblasting en Bangladesh y otras localizaciones en las que los salarios son bajos y que, de cara mantener una buena imagen pública “prohíben a sus empresas subcontratadas las malas prácticas en el sandblasting, siguen exigiendo plazos de entrega imposibles e incompatibles con las buenas prácticas laborales que exigen“: 



BIBLIOGRAFÍA: además de la incluida en los links a lo largo del texto:


Lee (ropa vaquera)
Levi’s (ropa vaquera) 
Diesel (ropa vaquera) 
H&M (ropa vaquera) 
Zara (ropa vaquera) 
Grupo Inditex (ropa vaquera)
                                                                         


rain is coming,
would do well to fear it… 
                                                                




No es ético, privar a los jóvenes del conocimiento y dejar huérfanas de científicos a las generaciones que han de seguir aquí cuando los que esto escribimos y los políticos a los que nos dirigimos, hayamos dejado o perdido la vida… 




authors: the sons of the rain


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