Por qué admiro tanto a las mujeres… (2) “Mouna”¡!

Día 23 de julio de 2012 a las 17:45h (18:45h en la península Ibérica), en el patio delantero de una pequeña casa de alquiler, en la isla de Fuerteventura; tomando té verde con menta en compañía de una mujer musulmana

Mouna.- está bueno?? (el té verde recién hecho)

Yo…- está buenísimo Mouna, a mi nunca me sale así… (el té verde bien cocido, con menta, técnicas ancestrales y cariño)

Mouna.- eso es porque no lo haces como yo te enseñé. El microondas no sirve para hacer té; tienes que cocerlo en una tetera metálica con el azúcar y la menta o la hierbabuena; en un hornillo eléctrico o de gas y añadirle al agua fría como te dije…

Yo…- acabaré comprándome una jaima entera y yendo a vivir a cualquier parte de este puto desierto… creo que al paso que vamos todos acabaremos así y será bueno para recomenzar, más desde las raíces; entonces si tendrás enseñarme algunas cosas, yo conozco bien la lluvia pero el desierto es un misterio. Ah¡!, acabas de recordarme algo; Antonov te trajo aquel microondas que iba a ser desahuciado??

Mouna.- si, anteayer. Fue muy amable; se empeñó en llevarme al supermercado, podría haber ido andando, como siempre. Es un buen hombre ese amigo tuyo. Antonov?? No se llama Kalas?? Yo siempre le digo: hola Kalas… quieres un té Kalas…?? siéntate Kalas… nunca se sienta y es tan enorme que a veces me duele el cuello de tanto mirar hacia arriba.

Yo…- ya, el problema no es caminar cuesta abajo, lo complicado es la vuelta con una garrafa de diez litros de agua en cada mano. Fuiste con él??

Mouna.- Si; me sabía mal decirle que no, y me vino bien porque en el coche traje agua para todo el mes y otras cosas. Pero pasé mucha vergüenza porque no me dejaba ni un instante sola y tenía que comprar cosas de mujeres… Es un buen hombre tu amigo ruso.

Yo…- no; no es un buen chico Mouna… pero es un tipo íntegro; es un hombre que siempre te tratará como un hombre de verdad debe tratar a las mujeres de verdad, y además sabe que a ti tiene que cuidarte más. Pero no es un buen chico y si tu marido hubiese aparecido por por el supermercado, ahora sabrías que no es exactamente un buen chico. Sabes que estuvo ocho años en la cárcel?? Se llama Illya Antonov, no es ruso es ukraniano en su tierra era militar y sus amigos le llaman Kalash; de Kalashnikov; no Kalas… tal como lo pronuncias parece otra cosa. Tienes que decir: “Kalashshsh” como Goulash. Aunque sería mejor, que dedicaras todo el tiempo posible castellano.

Mouna.- (sorpresa¡!) sabes?? ya no le tengo miedo, y esa es una de las cosas más importantes que me habéis dado. Todo lo que me contaron de los hombres de aquí, era falso. Por qué me mintieron tanto?? En este tiempo todo lo que he recibido de vosotros han sido cosas buenas y decentes, algo que los musulmanes me han negado porque el es un macho*… Ningún hombre de aquí me ha molestado¡! la mayoría ni me miran  (alguna lágrima…)

Yo…- en mi juventud tenía algunos amigos como esos que te dijeron que éramos todos aquí… pero la vida me alejó de ellos y afortunadamente me olvidaron. Oye, ya que hablamos de buena gente… tienes noticias de tu marido??

Mouna.- sólo se que no hace más que presionar al dueño de la casa para que me eche, porque el contrato de alquiler seguía a su nombre…

Yo…- Uff se me había olvidado decírtelo¡! no te preocupes por eso; ya hemos hablado nosotros con el dueño. El alquiler está pagado hasta enero del próximo año. No pasará lo que él busca… Necesitas alguna cosa que nosotros no hayamos notado que te falta??

Mouna.- no, no necesito nada material y… no se como voy a devolveros todo lo que estáis haciendo por mi (lágrimas…)

Yo…- ya que lo dices, si hay algo que puedes hacer por mi…

Mouna.- si?? qué?? qué puedo hacer yo por ti??

Yo…- primero, dejar de llorar… Nosotros no te estamos haciendo un préstamo. Tenemos pinta de banqueros?? Te lo damos y aunque después de todos estos meses todavía no lo creas, no te vamos a pedir nada a cambio. Tu sólo procura no estar triste y piensa que ya queda menos para que todo esto termine.

Mouna.- no sois mi familia, ni siquiera sois musulmanes… no me conocíais de nada y nada queréis a de mi… por qué me ayudasteis entonces?? (más lágrimas…)

Yo…- ya te lo dije hace meses, te lo repetiré en otro orden a ver si así…: primero; porque no nos gustan los tipos como tu marido. Tienen que saber que aunque esta isla esté cerca del Sahara y se le parezca; “esto es Europa. O lo que viene a ser lo mismo: que si quieren vivir aquí, tienen que respetar las leyes estatales y nuestra forma de vida. Tu marido estaba pidiendo a gritos que le recordásemos “donde vive, donde gana un salario como cualquier español y donde se le respetan sus libertades individuales“; y que ese proverbio árabe que dice: “azota a tu mujer todos los días, ella sabrá por qué…“, no figura en la Constitución Española del 78, como un derecho fundamental para uso y disfrute de los varones musulmanes. En España son delito hasta las amenazas verbales y por supuesto existe la figura del maltrato psicológico… Y segundo; por qué no íbamos a ayudarte?? porque no eres española?? porque eres morita?? porque muchos musulmanes creen que les tememos, que nos da miedo su gueto?? porque no nos metemos en las discusiones de pareja??

Y, es cierto que hasta hace pocos años jamás nos metíamos en las discusiones de pareja, pero eso ha cambiado. Aquí, una buena parte de los varones nunca permitirán que tu marido te pegue. Y te digo otra cosa, si no fueseis tan tapadas se verían los moratones y unos cuantos más estarían entre rejas… Nosotros en cambio, como le dijimos a tu marido, creemos que los árabes sólo son valientes con sus mujeres o si les das la espalda. Por lo demás, son hombres y como tales tienen miedo porque les duelen los huevos como al resto.

Mouna.- no seas malhablado¡! En mi tierra cuando me iba a venir con mi marido, ya me advertían que estaría sola y que no podría soportarlo. Ni te cuento lo que me maldijeron cuando escapé de allí. Me aseguraban que aquí iba a estar muy sola, que si volvía… tendría que arreglármelas sin ayuda de nadie y que sería una vergüenza… (lágrimas de nuevo…)

Yo…- Perdóname… no se dice huevos, testículos, pelotas, bolas, en árabe?? Vergüenza?? una vergüenza es lo que ha estado haciendo tu marido y de lo que intentó hacer prefiero no hablar. Pronto serás libre. Piensa tranquilamente y decide qué vas a hacer con el resto de tu vida, como quieres que sea…

Mouna:… se llama Mouna Amaynu Tilila, nació en algún lugar del Reino de Marruecos, en árabe: al-Magrib; lo que viene a ser el Magreb, porque hasta no hace mucho sólo significaba “el lugar por donde se pone el sol“, el poniente del Mundo Árabe. Aunque tratándose de Mouna, del color de su piel y del lugar donde vio la luz, tendríamos que decir: Tamazgha o Amrruk  o Murakuc que son las palabras que designan a ese país en Tamazight, la lengua de los Imazighen; porque Mouna tiene la piel tan blanca como cualquier mujer de las etnias del norte del estrecho de Gibraltar (allí donde el Atlántico entra en el este para no volver al oeste y entonces le llamamos Nuestro Mar o Mare Nostrum y otros le dicen Mediterráneo o El Gran Verde); y es así porque no es una mujer árabe ni hay sangre árabe en sus ancestros, ella es una Amazigh una Chleuh.

Es importante recordar esto… porque los Imazighen son gentes que se sienten orgullosas de serlo¡! la palabra Amazigh significa: hombre libre y/o hombre noble (nobleza como virtud…) y además no hace distinción entre “haber nacido hombre/mujer libre o haber alcanzado la libertad después de haber sido esclavos/as“. Los romanos les llamaron, en Latínbarbarus, que en realidad proviene del Griego, bárbaros, que quiere decir: “los que balbucean, los que hablan otras lenguas que no son el Griego”. Esta denominación, barbarus (insumisos, salvajes, sin civilizar) para ellos constituía un halago pues los romanos llamaban así a todos los pueblos, etnias y culturas insumisas a la invasión y colonización romana, y ellos fueron insumisos a la romanización. Los Amazigh son uno de los pueblos mas antiguos de la humanidad. Su presencia en la Tamazgha (norte de África, incluyendo las islas Canarias) se remonta hasta los 10.000 años en la antigüedad. Es el único pueblo verdaderamente autóctono de África del norte. Lo constituyen diversas etnias: Númidas, Cabilios o Kabilios y los mencionados, Chleuh; y otras en menor medida: Rifeños, Tuareg, ChaouiMozabíes, Canarii (de Gran Canaria) y Guanches (de Tenerife). Todas estas gentes y otras etnias menos numerosas (y algunas desaparecidas) son los Imazighen, más comúnmente: Bereberes. Es por esta “variedad” por la que un Amazigh puede parecer un Tuareg muy moreno y con el pelo muy rizado o un kabilio rubio de ojos azules.

Es importante conocer el origen de Mouna Amaynu Tilila porque a pesar de que Mouna es un nombre árabe que quiere decir: “Deseo o Desiree”, sus apellídos* son completamente Amazigh: Amaynu (El Nuevo), Tilila (Libertad). Probablemente sus padres le pusieron ese nombre en recuerdo de alguna de sus abuelas, o para no tuviese un nombre completamente Amazigh (nunca ha dejado de haber “roces” entre los marroquíes descendientes de Árabes y los descendientes de cualquiera de las etnias Amazigh; estos últimos fueron finalmente colonizados y prácticamente asimilada su cultura), sus lenguas comenzaron a ser recuperadas hace pocos años. A Mouna Tilila la “prometieron cuando tenía diez años y se casó con dieciséis“¡! y según cuenta ella misma, tuvo más suerte que algunas de sus hermanas y primas, que se vieron obligadas a consumar un matrimonio a los trece y/o catorce años (algunas de ellas con varones que les cuadruplicaban la edad). No son pocos los musulmanes que niegan este aspecto “medieval” de sus leyes, sobre todo de la Islamiya o Sharia y sus múltiples formas de aplicación. Sobre todo los “nuevos musulmanes” (en España sabemos bastante de neoconversos y sectas religiosas.

Hay mujeres capaces de desconstruirse. La Dra. Lisa Killiger es una de ellas. Se convirtió al Islam y ahora recorre los foros que le permiten impartir conferencias sobre “mujeres en el Islam“. En este vídeo utiliza la vieja técnica de “mezclar cuidadosamente cuatro verdades dolorosas que todos conocemos acerca de cómo ha sido la condición de la mujer en occidente hasta hace un siglo y una mentira acerca de cómo es hoy en día la vida de las mujeres musulmanas”; por supuesto, sin nombrar a las que viven en la República Islámica de Irán o a las del Reino de Arabia Saudí. Por no hablar de otros países musulmanes como Irak, YemenSudán o Siria . Y ese es su argumentario: cuándo las mujeres en Europa y EEUU obtuvieron el derecho al voto, no faltan las críticas al aborto, en este caso centradas en el aborto selectivo practicado en China y otros odiosos lugares comunes. No diré nada más de este documental, basta verlo para constatar por que caminos quiere llevar a la audiencia la doctora (en realidad es quiropráctica). En este otro vídeo, sin embargo busca parejas para mujeres y hombres musulmanas/es; luego siguen con lo mismo: acordando matrimonios con el fin de que los musulmanes no sientan tentados a buscar pareja fuera de los guetos*. Los vídeos y las conferencias están a la venta en iTunes; no se le puede negar que, al menos está al día en el uso de las nuevas tecnologías. Las mismas nuevas tecnologías que nos permiten a nosotros ver este vídeo en el que un juez experto en la Sharia explica que una cosa es el contrato matrimonial, para el que no hay una edad mínima y otra es la consumación del matrimonio, el sexo. Y pone como ejemplo al propio profeta Muhammad, (siendo ya un hombre mayor y con varias esposas) que en una ocasión se casó con una niña de seis años¡! pero no tuvo sexo hasta que ella cumplió los nueve años¡! Eso si, cuentan que la desposó porque la niña había quedado huérfana y quiso acogerla…

Pero Mouna ni vive ni vivió nunca en La Florida ni en U.K o Francia. Aunque podía haberlo hecho… como lo hizo esta otra mujer AmazighNajat Vallaud-Belkacem; nació en Bni Chiker, un pueblo de la provincia de Nador, en el Marruecos Oriental.  En 1982 (como tantas otras chicas marroquíes), se reunió con su padre, un obrero de la construcción francesa, con su madre y la hermana mayor de Fatiha, y se crió en los suburbios de Amiens . Se graduó en el Instituto de Estudios Políticos de París, allí conoció a Boris Vallaud, con quien se casó en 2005. En 2002 y se unió al equipo de Gérard Collomb , Senador y Alcalde de Lyon , en 2003, fue muy activa en las acciones tendientes a fortalecer la democracia local, la lucha contra la discriminación, la promoción de los derechos ciudadanos y el acceso al empleo y la vivienda. Y en mayo de este año, fue nombrada para el presidente francés, François Hollande, como Ministra de Derechos de la Mujer y Portavoz del Gobierno

Mouna no tenía la formación de la  Dra. Lisa Killiger, ni se convirtió al Islam a la edad adulta, ella nació en una familia musulmana que nunca salió de Marruecos y que no conocía otra cosa que su tierra y su ganado. Tampoco tenía en España un padre como el que la ahora ministra francesa Najat Vallaud-Belkacem, tenía en FranciaMouna nunca había salido de su tierra y si habla perfectamente francés es porque fue el segundo idioma de su infancia, el que aprendió durante el tiempo que se le permitió ir a la escuela y porque en su pueblo todos hablan francés. Mouna vino a España porque su marido ya llevaba en este país ocho años¡!… primero en Almería, después en Barcelona y finalmente encontró la estabilidad que buscaba en las islas Canarias. Ella se sentía sola en Marruecos y ya hacía tiempo que le había pedido reunirse con él… Después de muchas excusas y reticencias, la trajo y en unos tras el “calvario habitual” consiguieron que el Gobierno les reconociese la reunificación familiar y le concediese a ella la residencia casi* permanente. 

Mouna.- siento vértigo… lo mismo que cuando llegué. Otra vez estoy como si debajo de mis pies se abriese una enorme grieta que me absorberá sin remedio. Y tengo miedo… no de las mismas cosas que cuando vine aquí, ahora por lo menos ya entiendo el castellano, pero tengo miedo.

yo…- vértigo?? lo que me extraña es que aún sientas algo tan normal como eso; estás mejor de lo que yo esperaba. Pero es normal que una situación tan nueva y tan desconocida para ti te provoque incertidumbre. De todas formas tampoco tiene vuelta atrás, a no ser que quieras regresar con tu familia en Marruecos.

Mouna.- para qué… ya se lo que me espera allí. He visto a muchas mujeres repudiadas, viudas y también alguna divorciada que no quiso volver a casarse y no quiero vivir de esa forma, siendo la criada de todos y querida por nadie. Una muerta viviente??

Yo…- entonces no te queda otra que agarrar la libertad que te llegará. No te preocupes tanto mujer; en cuanto estés divorciada y conozcas un poco más el idioma no será difícil que encuentres trabajo aquí. No te hace ilusión poder vestirte como te de la gana?? ir a donde te plazca, cuanto te plazca y con quien te plazca?? tomar una cerveza??

Mouna.- casada o divorciada, libre o esclava; sigo siendo musulmana… no creo que tome una cerveza en mi vida. Lo de la forma de vestir, es otra cosa. Al enterarme de que mi marido tenía a otra aquí… y ver a esa mujer con pantalones… pensé: así que era eso lo que le gustaba, y allá cuando íbamos a la ciudad y veía a algunas con vaqueros y un vestido encima les llamaba putas. (lágrimas…)

Yo…- bueno, eso y que que la chica no debe tener ni veinte años…

Esas eran las otras heridas abiertas: el marido de Mouna no quería traerla a España porque pretendía casarse con otra, llevaba tiempo preparándolo, tenía “la excusa de Abraham” pero sabía que Mouna no aceptaría ser la segunda, ni la primera de dos esposas siendo la segunda mucho más joven, porque eso sería lo mismo que ser la segunda o “ninguna”. En el Islam la poligamia está admitida pero no es un secreto que a las mujeres no les hace gracia alguna. Y comenzó el maltrato psicológico: “estás seca…”, “eres una maldición que Alláh me ha enviado“, “si no puedes darme hijos por qué te voy a mantener“. Y cuando ella sugirió que quería que la viera un especialista porque no había mujeres estériles en su familia, el tono subió: “eres una puta“, “quieres culparme a mi de tus problemas“… y cuando insistió en lo del ginecólogo, poco faltó para que la tuviese que ver el traumatólogo. A partir de ese día, las agresiones ya fueron periódicas, siempre justo antes del sexo. Y fue largo… hasta que un surfista polaco que había alquilado el apartamento de al lado, se quejó al propietario de las casas, porque su vecina se pasaba el día llorando y como las paredes son de papel no le dejaba dormir.

El propietario habló con otros musulmanes para que le dijesen al marido que si seguían los ruidos tendrían que buscar otra casa. No le preocupaba que Mouna estuviese sufriendo agresiones a diario, perder clientes si, pero gracias a su avaricia el problema no tardó en ser conocido por una buena parte de “la comunidad musulmana“; desgraciadamente, esa parte que pasa más tiempo en la mezquita que en sus casas. Aún así aconsejaron al marido acerca de lo que tenía que hacer para tener una nueva esposa, sin caer en el escándalo, para que el problema no traspasase los muros del gueto¡! Y los consejos fueron perversos: estamos en España y aquí “la mujer tiene mucho poder“, las leyes les protegen y si te denuncia vas a la cárcel seguro. Lo mejor es que estas vacaciones te la lleves de vuelta a Marruecos, allí te divorcias de ella, la dejas allí con su familia, tu regresas y te casas. Esa es la forma correcta de hacer las casas.

En las últimas semanas, antes del viaje a África, había dejado de maltratarla; se mostraba incluso amable y estaba inusualmente alegre. Ella intuyó que algo estaba pasando pero, la perspectiva del viaje de vacaciones, ver de nuevo a su familia, a sus amigas le nubló la mente. Y sólo cuando él le mostró unos papeles para que los firmase volvió a surgir la sospecha. Muchas veces, a lo largo de los meses pasados le había amenazado con devolverla a la casa de sus padres y en ese momento las recordó. Los leyó y fue allí donde encontró la palabra, la que él no le había dicho nunca así: “divorcio”. Ese día no firmó porque una lipotimia se lo impidió.

En las brumas del sueño, rodeada por un grupo de mujeres que parloteaban y susurraban, y en la expresión compasiva de sus miradas fue donde lo vio claro: su única oportunidad era armarse de valor y regresar a Europa¡! Porque sólo estando aquí su marido se vería obligado a respetarla y a hacer un divorcio en el que ella no lo perdiese todo, incluida su dignidad. En el fondo tenía la esperanza de que cambiase de opinión de que todo volviese a ser como antes…

Y así… en silencio fue como Mouna Tilila se subió a lomos de sus propios miedos; tomó buena nota de las técnicas que había empleado su marido para ponerla entre la espada y la pared, sonrió. Se puso en pie, comió… y siguió llorando; pero ahora lo hacía porque era lo que se esperaba que hiciese una mujer que estaba siendo abandonada por su marido, y por todos los demás. Habló lo necesario, lo justo para que a él le llegase el recado* de que aceptaría el divorcio en los términos que él había planteado.

Tenía muy claro que no podía fiarse de nadie¡! ni de la gente de su propia familia. Llamó por teléfono a una amiga con la que había quedado para ir de compras a Nador; metió en el bolso (femenino) más grande que tenía, alguna ropa interior, los documentos y todo el dinero que había ido guardando con otro propósito bien diferente, se puso bien guapa y cuando llegó su amiga con el hermano a recogerla; tenía un aspecto radiante y así dejó atrás los muros de la prisión en la que el destino y el desamor planeaban encerrarla.

De la alienación y la sumisión puede surgir violentamente, el valor

Si… en ese momento se sintió feliz; mientras se dirigían al más moderno centro comercial de la ciudad se dio cuenta de que por primera vez en su vida estaba haciendo algo que ella misma había decidido; contrario a cualquiera de los fundamentos que su vida había tenido hasta entonces (si es que había tenido fundamento alguna vez); una locura. Si, iba a hacer una locura, pero no la locura que se le había ocurrido cuando se enteró de que su marido estaba con otra mujer, no, esa ya la había descartado hacía meses.

Cuando llegaron, el centro comercial estaba abriendo sus puertas; el hermano de su amiga las dejó en el aparcamiento y quedó para recogerlas por la tarde. Recuerda que les dijo algo como: “no lo compréis todo hoy“… Subieron al primer piso por la rampa transportadora y mientras su amiga miraba fascinada los escaparates Mouna sólo buscaba una cosa… localizó una agencia de viajes. Mintió a su amiga: “espérame aquí que tengo que consultar algo en la agencia de viajes, ahora vengo“.

Entró… había otras personas esperando, notó como todos sus nervios se juntaban en la garganta; no hubiese sido capaz de hablar sin que le temblara la voz o se le escapase alguna lágrima. Decidió salir y quedarse unos minutos mirando los carteles del escaparate, respirar pausadamente, pensar en lo que iba a decir, tener respuestas claras a las posibles preguntas… había dos mesas, en una atendía una mujer talludita y en la otra un chico joven con pinta de libanés; y ella tenía claro que esperaría el momento oportuno para que la atendiese el chico. Los hombres no tienen esa fina intuición femenina, no se fijan… la “vieja” podría oler las lágrimas derramadas o las que aún no habían salido pero estaban a punto. Ella es musulmana… sabe que en el gueto los hombres no se han de molestar en vigilar a las mujeres; esa es una labor de las mujeres adultas¡! ellas se encargan de vigilar a los niños, a la familia y a los vecinos, ellas son las encargadas de la estricta moralidad musulmana.  En los últimos meses había reflexionado mucho acerca de eso… por qué ninguna de sus vecinas se había acercado a ella para interesarse por su vida?? por que las que cuando llegó a España la saludaban, habían dejado de hacerlo?? Si… sabía muy bien que para “este viaje” no podía confiar en nadie y mucho menos en una mujer de una cierta edad.

Cuando Mouna salió del aeropuerto de Las Palmas  rumbo al puerto de la capital, ya se le había pasado el mareo, los temblores, el frío, buena parte del miedo… aún así, cuando ya tuvo en la mano el pasaje del ferry Gran Canaria – Fuerteventura, entró en uno de los baños de la estación marítima y vomitó las dos galletas y la Coca Cola que había tomado en el avión.

Después se limpió la boca y mientras se lavaba las manos se miró en el espejo (enorme) que tenía enfrente… se acercó… se quitó el pañuelo, mojó la frente y los pocos rizos rebeldes que caían por sus sienes acomodándolos detrás de las orejas y cuando iba a ajustarse de nuevo el pañuelo creyó ver algo extraño en la mujer del espejo… volvió  acercarse, la miró a los ojos, fijamente… a la del espejo no se le había corrido la henna de tanto llorar mientras volaba¡! Su mirada era desafiante “vas a seguir siendo una esclava“??

Y la pregunta se le clavó en el pecho… no la contestó. Entró en uno de los WC, puso el bolso sobre la tapa, respiró profundamente dos o tres veces y se sacó el sari… y después todo lo demás hasta quedar desnuda. Abrió una de las bolsas de celofán del centro comercial de Nador; sacó uno de los dos conjuntos de ropa interior que había comprado y se lo puso. Después miró aquel tejano que tanto le había gustado y se embutió en el, ahora con menos trabajo que en el probador de la tienda… debía de haber perdido uno o dos kilos entre el viaje, el estrés y el ayuno.

Empezaba a comprender por qué a las occidentales y a muchas de sus compatriotas les gustaban tanto los vaqueros, se sentía segura dentro de ellos, apretada pero libre… una extraña y estupenda sensación. Dejó que el blusón estampado se deslizase desde arriba cayendo sobre sus tetas y bajando hasta el final de los glúteos, sólo tenía tres botones a la altura del escote, los dejó abiertos y se ajustó por encima de la cadera el cinto que la empleada de la tienda le había aconsejado.

Metió la ropa que se había quitado en una de las bolsas de la ropa nueva… se agachó y recogió dos vueltas el borde del pantalón (necesitaba un recogido de dos centímetros, lo haría en casa…). Volvió a respirar profundamente un par de veces más antes de abrir la puerta y salir, se acercó a una de las papeleras y con un poco de esfuerzo logró introducir la bolsa de la ropa vieja… Regresó hacia el espejo; una chica se repasaba los labios frente a a si misma, la saludó con un gesto, ella respondió con la mejor sonrisa que le salió y levantó la vista. Se miró…

La chica miró su imagen en el espejo y hablando a su reflejo le dijo: “esa blusa es preciosa, te queda muy bien, pero estás muy blanca… te falta un poco de color en la cara” y mientras hablaba le ofrecía el lápiz de labios. Mouna miró a la chica y decidió decirle la verdad… “me gustaría mucho pero no lo he usado nunca, no se como se pone“… La chica entendió… se acercó y con delicadeza le pintó los labios, después le hizo esa mueca necesaria juntando los labios y apretando un poco hacia adentro… Mouna lo repitió, la chica quitó con una toallita húmeda los restos de carmín que no estaban en los labios; después sacó una cajita del bolso y le puso algo en las mejillas. “Ya está“, dijo. Se miró de nuevo en el enorme espejo, se alejó un poco para verse entera, tenía 40 años y nunca se había visto así¡! Mientras se miraba, fascinada, feliz, satisfecha, inquieta… vinieron a su mente aquellas palabras que tantas veces había escuchado en la mezquita:

Profeta: di a tus mujeres y a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se ciñan sus velos. Esta es la mejor manera de que sean reconocidas y no sean molestadas. Dios es indulgente, misericordioso“. (Corán, 33, 59).

Miró hacia la papelera donde había dejado toda su hiyab y susurró de nuevo en árabe: “y de que me ha servido no haber sido molestada?? he sido insultada, maltratada, ignorada, despreciadaprefiero mil veces sentirme molestada…”. La chica del pintalabios salió de uno de los WC y le preguntó: “eres árabe??” Mouna la miró y decidió decirle la verdad, una vez más… “NO, no soy árabe, soy amazigh“. El rostro de la chica se tornó en un enorme interrogante… Mouna sonrió “si quieres te lo cuento en el barco, es un poco largo“.

Y dos mujeres salieron de los baños de la estación marítima hacia el muelle. Una de ellas sintió por primera vez cómo la brisa alisia jugaba con su melena en la madrugada y le pareció una tierna caricia… podrían ser madre e hija, hermanas, primas… pero al amanecer serían simplemente, amigas.

Mouna.- si… somos amigas, tengo que llamarla esta semana. Pero eres un exagerado¡! nunca parecería mi hermana, sólo tiene veinticuatro años y es una chica muy bonita.

Yo…- seguro que las dos vestidas con tejanos, sandalias de tacón, un buen escote y el pelo al aire la imagen sería otra, y me la perdí… Ya no te volviste a poner los vaqueros??

Mouna.- en cuanto esté divorciada quemaré todo lo que me pongo ahora… espero entrar en ellos, creo que he subido un kilo o dos

Yo…- bien, bien… llámame ese día si me concedes el honor de encender la hoguera. Como vas con el libro del turco?? te está gustando??

Mouna.- si… ahora con con la edición en francés ya casi lo he terminado. Y ya tengo el otro, como se llama… “El museo de la inocencia“. He aprendido muchas cosas que no sabía acerca de los musulmanes…

Yo…- para eso te lo traje, para que aprendieras las cosas que no cuentan en las mezquitas. “El museo de la inocencia” es una novela muy, muy triste, llorarás… lo del blog puedo publicarlo así como está?? Te gusto??

Mouna.- todo fue… mucho más sórdido. Como tu lo escribes parece poético si, me gusta más como tu lo cuentas.

Yo.- entonces mañana estará dando vueltas por Internet… quieres que quite algunas de las imágenes?? no son nada modestas…

Mouna.- el tiempo de bajar la mirada vive sus últimos días. Si tu escogiste esas fue por algo, no?? tu nunca haces las cosas por “nada“. Déjalo así… está bien…

CRÉDITOS, ADVERTENCIAS Y LICENCIAS

ATRUBUCIONES (Imágenes): la mayor parte de las fotografías que se hay utilizado en este post son creaciones de Alexander Kharlamov; muchas de ellas pueden verse aquí: Kharlamov es un artista, y lo es desde que selecciona (o se encuentra de forma improvisada) el motivo de la imagen que quiere crear hasta que concluye su trabajo. La cámara que Kharlamov sujeta con la mano izquierda en la fotografía de la derecha es una Mamiya profesional de formato medio. Mamiya es una marca de cámaras y ópticas de gama alta creada en 1940 por Seiichi Mamiya, quien diseñó las cámaras, y Tsunejiro Sugawara que aportó el apoyo financiero. Si queréis ver fotografías realizadas con cámaras Mamiya por profesionales, en esta galería podéis encontrar miles, sobre cualquier tema. Las cámaras Mamiya no hacen las fotografías sin el fotógrafo pero es lo más cerca que se puede estar de esa situación.

El resto de las imágenes contienen un link que apunta a sus creadores o a un sitio en el que pueden ser localizados (en Internet a veces es imposible conocer al creador de una imagen). Así mismo, los vídeos pueden encontrarse en Youtube y allí localizar a sus autores.

ATRIBUCIONES (Textos): el texto de este post ha sido creado y adaptado por el autor del blog. Sin embargo, se utiliza información adicional de otras fuentes; todas ellas han sido enlazadas en la propia información. Algunos datos acerca de la etnia y cultura Amazigh, se puede ampliar en las webs y blogs que se relacionan: Tudart I Tamazighttamazghacatalunyaspa; Izuran… Asimismo, el autor ha sido autorizado por la protagonista para publicar y lecenciar (bajo CC) estos contenidos.

HOMENAJE: quiero adjuntar un cortometraje realizado por el director y productor de televisión holandés: Theo van Gogh; a partir de un guion de la ex diputada del parlamento holandés, activista y feminista de origen somalí: Ayaan Hirsi Ali. El corto se titula “Submission” y aborda de forma clara y sin tapujos, el tema de la violencia contra las mujeres en las sociedades islámicas. El film muestra a cuatro mujeres maltratadas y semidesnudas cuyos cuerpos han sido caligrafiados con textos denigrantes para la mujer, sacados (literalmente) del Corán. Se emitió en la televisión holandesa en agosto de 2004 y provocó gran indignación entre los musulmanes, que lo tacharon de “blasfemo“.

Theo van Gogh murió asesinado ese mismo año a manos de Mohammed Bouyeri, un islamista holandés de origen marroquí.

Ayaan Hirsi Ali vive permanentemente oculta y con escolta.

Link directo al cortometraje: “Sumisión”

AVISO (general): este post contiene material que puede herir la sensibilidad de humanos adultos (para los niños y adolescentes sin programar, es inofensivo). Es posible que algunas personas vean “pornografía” en las imágenes aquí reunidas, así que los “ultrareligiosos” deben abstenerse de mirarlo. Por otra parte, los textos siempre se refieren a la mujer en un plano de igualdad o superioridad al varón¡! y este concepto es contrario al que mantienen todas las religiones monoteístas.

AVISO (adicional): en este post se expone material, contenidos y opiniones que constituyen una crítica a determinadas prácticas religiosas o inspiradas en creencias religiosas; especialmente al Islam o más bien a “una forma de interpretar las enseñanzas del Islam que ni siquiera se sustentan en los textos que ellos consideran sagrados, sino en tradiciones y costumbres de diversas etnias y culturas“. Este post no se escribió para atacar al Islam ni a los musulmanes¡! sino para contar una historia que se repite demasiado y que “debido a lo cerrado del mundo musulmán, raramente sale de sus dominios“. Dicho esto; creo necesario añadir que si bien estoy dispuesto a debatir cualquier asunto relacionado con la historia de Mouna (que hasta hace poco era la de muchas otras mujeres musulmanas); no discutiré sobre su autenticidad ni sobre la autenticidad de las historias que Theo van Gogh y Ayaan Hirsi Ali cuentan en su cortometraje; no sería ético y constituiría una deslealtad para con ellos. Theo van Gogh perdió la vida por facilitar el derecho a expresarse de muchas mujeres que callan por no perderla, Ayaan Hirsi Ali está bajo protección y Mouna vive una situación muy dura, propiciada por unas costumbres anacrónicas y un grupo social que ejerce la opresión sobre las mujeres de una forma perversa en una sociedad occidental y libre*. Algunas familias musulmanas que viven desde hace muchos años en esta sociedad occidental libre* también han prestado ayuda a Mouna Tilila, aunque por razones evidentes, no desean ser mencionadas. De todas formas, los miembros de esas familias acudirán de buen gusto ante los tribunales españoles para declarar la verdad (en el caso de Mouna), les guste o no al resto de los musulmanes.

Es decir: no se admiten presiones ni amenazas. Lo que se cuenta es la verdad y la verdad ha de prevalecer sobre cualquier interpretación de esa verdad y sobre la mentira. Nada tememos…

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2 respuestas a Por qué admiro tanto a las mujeres… (2) “Mouna”¡!

  1. Carol dijo:

    no te creas que aqui en España el maltrato recibe su merecido a veces, demasiadas veces cuesta mucho, denunciar, a veces los hombres usan a los hijos e hijas como arma arrojadiza, les ponen en contra, amenazan con quitarselos, y la gente intenta mirar a otro lado, aunque se oigan gritos en las casas y aunque estén avisados, no suelen llamar a la poli, y a veces tb los hombres maltratan tb a los hijos e hijas, maltrato psicológico sobretd te lo digo por experiencia , yo soy la hija y el cerdo cabrón sigue en la calle y le pagams tods los meses por nuestra libertad (error nuestro no denunciarle por miedo y por presiones
    Carol

    • Lamento que estés viviendo una situación como la que cuentas Carol…
      Pero, como tu misma dices, es un error no hacer nada para defenderse de esas presiones y amenazas. El miedo puede ser un aliado. Busca ayuda¡! siempre hay alguien a tu alrededor que querrá cogerte de la mano y sacarte de esa situación. Cuéntaselo a alguien o denuncialo. No vivas así…

      Un abrazo.-

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