Construyendo a Valeria… (Capítulo I)

Pasa Valeria… siéntate preciosa… quieres una tacita de Darjeeling auténtico?? preguntó y no esperó la respuesta. Ya la sabía. Caminó hacia la cocina; ya hacía más de quince minutos que el té había descendido al fondo de la tetera y cedido al agua buena parte de su esencia. Sirvió dos tazas y las colocó sobre una bandeja de madera de bambú junto a un tarro de miel de caña. Y mientras lo hacía no dejó de observarla ni un instante, había crecido tanto… – Dime, te has mojado los pies?? el camino tiene que estar como una esponja y los árboles dejando caer el agua que todavía queda en sus ramas. Demasiada lluvia

Con estas botas es imposible mojarse los pies, mamá tiene razón en eso, pero son tan feas… Oye Bo, cómo sabes que ese té es de Darjeeling?? cómo sabes que es auténtico?? Ven… siéntate, deja ahí la bandeja, ya la traigo yo… si??

– Dejó la bandeja sobre la encimera, y fue a sentarse frente a ella para admirar la gracilidad con que se levantaría, caminaría hasta la cocina, regresaría con la bandeja. El cuidado con el que la colocaría sobre la mesa; apartando “sus cosas” con aquellos dedos largos y ágiles que tanto le recordaban a otros dedos largos y ágiles… moviéndolas sin cambiar su orientación espacial. Si… le gustaba mirar a Valeria, observar con que poco esfuerzo había aprendido a moverse en “su espacio, en el de él” alterando lo mínimo, apenas rozando el aire. Le gustaba observar como ella respetaba su caos… Y, aún absorto… recordó que tenía una respuesta y se la dio: Lo se… por varios motivos, pero el más importante es este: “llevo tomando té de Darjeeling desde hace más de 30 años, conozco su sabor, su aroma, los matices de sus hojas verdes y jóvenes”. Si me lo hubiesen cambiado, me habría dado cuenta. 

Cómo se te ha ocurrido venir a verme hoy?? Si me hubieses avisado habría comprado unas pastas para tomar con el té o quizá algo más contundente… quieres chocolate?? Anda, coge un poco para mi. Y volvió a observarla mientras se acercaba al frigorífico caminando descalza, apoyando toda la planta del pie sobre el suelo… cuando caminaba así, quería dar impresión de seguridad… cuando no estaba pensando en nada o simplemente era feliz, caminaba sobre los dedos, como una bailarina, con los talones levantados, flotando en la atmósfera.

Mamá me dijo que querías verme. Me lo dijo esta mañana; le pregunté cuando se lo habías dicho y  dijo que la semana pasada¡! últimamente no la entiendo… cómo ha podido dejar pasar una semana para decírmelo?? No tengo clase mañana, así que me vine corriendo… Que chocolate quieres?? Por qué tienes tanta comida?? esperas a alguien??

Coge esa tartaleta de fresas rebozadas de chocolate y nata; la compré para ti… y para mi… No obvió sus preguntas; sólo esperó a que regresase con la tartaleta de fresas rebozadas de chocolate sobre su bandejita de cartón, tenía el mismo aspecto que en la vitrina de la confitería.

Esperas a alguien?? 

Te esperaba a ti Valeria… mamá me llamó para decirme que no tenías clase mañana y que venías hoy.

Ves?? eso es algo que no soporto¡! yo quería darte una sorpresa y ella tiene que llamarte para contarte que vengo, por qué hace eso??

Lo hace por muchos motivos Valeria… el más importante de todos es: “porque te ama” y porque no vivimos en el país más seguro del mundo. Y mientras lo decía, cambió de postura sobre el mimbre… Valeria conocía aquella expresión… Aquel tono… el que había usado para decir “por que te ama“… sabía que la adoptaba cuando iba a decirle cosas muy, muy importantes. Por eso no insistió y simplemente esperó a que le hablase mientras saboreaban el chocolate “relleno de fresas“.

Has crecido Valeria… y ahora quieres tu libertad¡! Quieres ser tu… Lo entiendo y me alegra mucho que esté ocurriendo ya. Tienes catorce años, casi quince y la sensación de que queremos mantenerte alejada de tus ilusiones, verdad?? No, no contestes aún… escucha lo que tengo que decirte. – Si, pensó Valeria, definitivamente, era algo muy importante lo que quería decirle y cuando Bo hablaba de cosas importantes ella no debía perder detalle; lo sabía… sólo escuchar, memorizar, no interrumpir y anotar en su memoria todas las dudas que le fueran surgiendo… si, porque él querría aclarárselas, después. A veces era él mismo quien hacía las preguntas que ella había tenido¡! No era difícil entenderle, ojalá los profesores y profesoras del colegio se explicaran como el viejo… uff “viejo”, debía evitar esa palabra

Cuando eras una niña y también después, en realidad hasta hace poco, te gustaba venir aquí, recorrer con tu mirada los lomos de los libros en la estantería, a veces tocarlos, coger uno y sentarte a leerlo en ese mismo sillón de mimbre en el que estás ahora. Recuerdo que ya lo hacías cuando aún no sabías leer bien y los pies no te llegaban al suelo… Y yo era feliz viéndote ahí tan absorta y cuando me decías: – Bo… que es un magnolio o por qué aquí no hay baobabs??

– Valeria subió los pies al sillón, el suelo comenzaba a estar frío o la humedad hacía que lo pareciese. Y siguió escuchando… sabía que lo de ahora sólo era el preámbulo y se sentía bien reconociéndose en aquellos recuerdos. Si… recordaba que una vez con el arrojo de la inocencia le había dicho – en el colegio dicen que tu no eres mi papá¡!quien dice eso?? había preguntado él… – algunas niñas, dicen que que eres el novio de mamá, pero que no eres mi papá. Entonces él le había respondido algo que ella no esperaba – y tu qué crees Valeria?? o mejor; quien quieres que sea yo?? Y ahora entre el murmullo distinguió una frase que tampoco esperaba y eso interrumpió sus recuerdos. Bo siempre sabía como interrumpirle cuando soñaba despierta…

Creo que ya hemos terminado de construir la estructura de Valeria… los cimientos, las paredes maestras, las vigas, el tejado; si… esa parte ha terminado. Nunca dejaremos de aconsejarte cómo decorar tu alma, tu espíritu, ni las labores de mantenimiento, claro; pero ahora tu debes hacerte cargo de la dirección de la obra, tu debes decidir como seguir. Tienes los planos, te hemos regalado muchos planos en estos años, y eso son cientos de posibilidades, miles. Pero ni mamá ni yo decidiremos ya nada en el futuro.

– Ahora fue Valeria quien cambió de postura, algunos mimbres se le clavaban en la espalda y el pie que había puesto antes debajo de uno de los glúteos estaba dormido; cambió de pie y de glúteo… Estaba inquieta, expectante. Que significaba exactamente: “hacerse cargo de la dirección de la obra“?? Sabía que no tenía más que esperar, Bo se lo explicaría bien, siempre lo hacía.

Mamá y yo hemos hablado de ello… Lo hemos repasado todo una vez más, hemos discutido un poco, claro, sobre esto y aquello… porque no sentimos lo mismo por ti y eso hace que te veamos desde puntos algo diferentes, a veces, equidistantes. Te amamos Valeria… y ese amor se niega a prescindir de tu presencia, de tu presencia constante. Pero te amamos de formas diferentes sabes?? si… no podía ser de otra forma, ella te parió y eso le da a su amor unos matices que el mío no puede tener. Pero… tu naciste con esa piel tan clara, con ese cabello rojizo y esos ojos azules por mi. No tienes ni una gota de mi sangre pero esos colores los escogí yo… entiendes eso??

– Si… lo entendía… su madre se lo había explicado cuando las otras niñas le llamaban “lechosa” y le decían que su mamá la había adoptado… entonces ella le había mostrado fotografías de cuando estaba en su vientre, enorme¡! y otras en las que ella era un bebé… incluso una del hospital… si, aquella en la que tenía una etiqueta atada a uno de los tobillos, una etiqueta que decía: Valeria, después un número y debajo el nombre de su mamá. Recordaba que en la mayoría de las fotografías de su mamá embarazada aparecía Bo… abrazándola, tocando su enorme vientre con la mano o apoyando su oído como si quisiese escuchar que ocurría dentro… Ahora él esperaba una respuesta. – Si… lo se, mamá me contó todo eso hace como… dos años, respondió.

Y??… – El preámbulo había terminado… ahora le estaba preguntando… quería saber si lo había asimilado bien todo y esperaba las preguntas para aclarar los conceptos. Él era muy cuidadoso con los conceptos…

Ustedes lo decidieron así, yo no podía tener opinión entonces y… ahora no podría cambiar nada de esa parte, aunque quisiera, pero además, no quiero. Le dijo, lo más relajada que pudo…

Ya… no me refiero a eso; aunque siempre me ha alegrado saber que estabas a gusto con tu cuerpo. Es importante sentirse bien acogido por la piel de uno mismo y no tener problemas con la apariencia, con el aspecto. Eres una chica preciosa y serás una mujer muy bella Valeria, eso es seguro… pero quiero saber que piensas sobre lo de hacerte cargo del resto de tu vida. Eso es lo importante ahora y es de eso de lo que queríamos hablarte

Queríamos?? te refieres a mamá??

Si, claro, ella quiso que fuese yo quien te hablase de esto pero… si, puedes considerar que ella te diría lo mismo, porque eso es lo que decidimos. Sólo falta que tu entiendas bien de qué se trata y decidas si quieres hacerlo; si te sientes con fuerza, si estás preparada para dirigir tu, para tomar tus decisiones, para hacerte cargo de ellas. Por eso quería que vinieses. Pero dejé que ella decidiese el momento y ha sido hoy

Quieres decir que… – se detuvo, pensó mejor la pregunta… a Bo no se le podían sugerir las respuestas, ni cerrarle las preguntas, siempre huía por alguna grieta o respondía algo que no se le había preguntado. Quieres decir que mamá ya no me va a decir lo que tengo que hacer?? Se acabó: “ordena tu cuarto, ahora”; “deja la computadora que es muy tarde”; “vete a la cama”; “este domingo comeremos en casa con las tías, no hagas planes…”?? 

Si; eso también. Pero… creo que no has entendido la parte importante. Deja de comportarte como una niña¡! Mira, lo haremos así: voy a preparar algo de cena tu puedes quedarte aquí o venir a la cocina, pero… por favor, piensa seriamente en lo que te he dicho. No preguntes tonterías¡! Después cenaremos y si quieres que sigamos hablando de esto, lo haremos, puedes quedarte a dormir … También puedes regresar a casa y volver otro día, cuando estés segura de haber entendido al menos esta parte de los cambios

Perdóname Bo… si que lo estoy entendiendo; es sólo que se me hace imposible creer que mamá está de acuerdo en todo esto.

Te he mentido alguna vez?? Claro que está de acuerdo… ya te dije que lo hemos hablado y decidido los dos… Se había levantado pesadamente, más de lo que le gustaba reconocer, y caminaba despacio hacia la cocina mientras dejaba que sus músculos se fuesen desentumeciendo. Demasiada humedad. – Qué prefieres?? cena italiana, española, china??

– Si¡! para esa pregunta ella conocía la respuesta correcta y además, ya había visto el frigorífico, por eso dijo lo que él esperaba que dijese y lo que a ella le apetecía en realidad – Las tres¡! es posible?? 

Ya sabes que si… además hoy será una cena importante¡! Una celebración… Ah¡! si, otra cosa, Alex y yo estuvimos de compras la semana pasada; sobre tu cama dejó todos los regalos que compramos para ti. Ella quería que te sintieses especial cuando ocurriese esta cena; así que vete y vístete para cenar. Espero que te guste todo. Lo dijo sonriendo mientras veía como en los ojos de Valeria, por fin¡! aparecía aquel brillo especial. Si, ahora todo sería más agradable. Y no quiso evitar una carcajada cuando vio que salía corriendo hacia su habitación.

– Bo siempre había sabido que los detalles son importantes… que los pequeños detalles son más importantes aún, porque se asientan siempre como la sal de la vida, como la pimienta de los días… como la cayena de las horas rutinarias. Sabía que el hábito no hace al monje pero también que un monje sin hábito no es reconocible y puede acabar no reconociéndose. Preparó la cena, con esmero, pausadamente; le gustaba cocinar y disfrutaba de ello, más si tenía invitados. Intuía que Valeria se sumergiría en la “orgía de los trapos de colores” y no aparecería a menos que él la llamase. No había prisa… él nunca había valorado en nada la prisa. Limpió la mesa, colocó un mantel de tela blanca con pequeños bordados, dos libros en una esquina, una cubitera en la que enfriaba una botella de cava español Juve y Camps en la esquina opuesta y dos copas en el centro; y las bandejitas con los diferentes sabores exaltando el caos a lo largo y ancho de la mesa… Y, la llamó… – Valeria¡! la cena está en la mesa… algunas cosas hemos de comerlas calientes nenaza.

Ya estoy ahí Bo dame un minuto, si?? contestó ella. Un minuto… qué es un minuto?? recordó que tenía que hablarle del tiempo. Si, en primer lugar tenía que hablarle del tiempo “tempus fugit“, aunque el siempre había creído que en realidad el tiempo no existe sino como medida de la distancia, del espacio; tenía que hablarle de eso, porque había sido el argumento con el que finalmente, había logrado vencer las precauciones y los miedos de Alex… ella amaba a Valeria como hija, como carne de su carne; pero sobre todo amaba su libertad, su independencia… y deseaba que aquella chiquilla lograse ser también una mujer libre e independiente.

Ya estoy aquí Bo¡! no mires aún, vale?? – se acercó por detrás del sillón, rodeo su cuello con los brazos y le besó en aquel lugar donde el cabello ya no crecía. Después tiró de su cabeza hacia atrás, y le besó en la frente – Gracias¡! muchas gracias… me he puesto este porque estoy segura de que lo elegiste tu, y porque es precioso. Estoy muy contenta¡! todo es estupendo, todo me gusta, todo es tan… diferente¡! Ahora si que no entiendo nada… algo “terrible” debe estar pasando porque en esas bolsas está “toda la ropa que mamá nunca me quiso comprar y algunas cosas que ni siquiera me atreví a pedirle¡!” – Él la miró desde abajo, era alta y aún crecería más. Aquel brillo seguía en sus ojos y la sonrisa que dibujaba su boca era toda una promesa. Si, todo estaba saliendo bastante bien…

Valeria… Valeria… desde cuando sólo conoces a la madre?? en que momento olvidaste que Alex es una mujer?? Una mujer muy, muy valiente… arriesgada… tierna… dulce… y sobre todo, independiente y auténtica¡! Yo no escogí ese vestido… ella lo hizo… y no porque le gustase a ella sino porque estaba segura de que te gustaría a ti. Y por cierto, también sabía que creerías que lo había escogido yo… Venga¡!, cenemos antes de que se enfríe el cerdo agridulce y los ravioli.

Uff, hoy parece que no doy una, verdad??… voy a por un poco de agua, traigo para ti también??

Después… ahora beberemos los dos de este magnífico espumoso español; catalán en realidad. Ya verás, es estupendo y tiene un efecto sorprendente cuando se bebe con comidas un poco picantes.

Mamá no quiere que beba alcohol…

Y siempre le haces caso?? 

– Valeria enrojeció un poco… hizo un enorme esfuerzo para no seguir sonrojándose; pero todo fue inútil. Ahora Bo se daría cuenta y probablemente bromearía acerca de los motivos por los que se había sonrojado. Siempre la pillaba de improviso con aquellas preguntas tan puntiagudas, tan indiscretas, tan… pero para esta tenía una respuesta: – En lo del alcohol si Bo 

Lo se, lo se. Se que no se te han subido los colores por el vino, aún no lo has probado¡! Dime algo Valeria… de verdad crees que sabes algo que nosotros dos no supiéramos a tu edad?? Qué haces algo que nosotros no hiciésemos?? Qué has descubierto alguna cosa que nosotros no descubriésemos?? Crees que no fuimos adolescentes o que lo hemos olvidado?? Hoy no te preocupes, vale?? estás conmigo… Cogió su mano y la besó en el dorso como solía hacer antaño cuando consideraba que debía hacerlo y sólo lo hacía cuando quería dejar claro que sentía “un respeto auténtico por la mujer a la que le besaba la mano“. Valeria también sabía eso y sonrió mientras se relajaba sobre el mimbre.

Yo tampoco suelo tomar bebidas con alcohol… pero de vez en cuando si me gusta tomar un buen vino, como este, o unos tragos de sidra natural o cerveza. Bebidas que están bien hechas y que en realidad tienen muy poco contenido en alcohol. Mamá sabe que en esta cena beberíamos este vino¡! ella y yo lo bebimos muchas veces juntos. Siempre que queríamos celebrar algo. Cuando hayas tomado unos bocados más, sirves media copita para ti y otra media para mi… hazlo ahora, si?? ya verás que estupenda sensación en la boca después del cerdo agridulce y la pasta¡! 

– Valeria agarró con fuerza la botella para sacarla de la hielera y con cuidado de no verter vino sobre el mantel, llenó las dos copas hasta la mitad. El vino se comportó como era su obligación y empujó su espuma hasta el borde de las copas, pero no desbordó¡! – Uff casi se sale… se disculpó.

– Casi… pero es precisamente en el “casi” donde está el borde¡! el borde de las copas; el borde del precipicio; el borde del abismo… podemos acercarnos al borde de la montaña o al de la azotea, asomarnos y ver lo que hay allá abajo. Podemos inclinarnos en el borde tanto que estemos a punto de caer, tanto que sintamos el “vértigo” que no es más que una advertencia de la gravedad¡! de la de Newton. Podemos “casi caer“… casi… Has sentido eso alguna vez??

– Valeria sintió como el mimbre se clavaba en sus nalgas… Sería una noche tremenda¡! Bo estaba entrando en materia y otra vez había vuelto a pillarla desprevenida con una pregunta a bocajarro, de esas que él hacía cuando quería explicarle cosas importantes. Y antes de que encontrara una respuesta rápida que no la comprometiese demasiado, él acudió en su auxilio, y a ella le encantaba que hiciese eso… – No respondas aún, sirve otro poquito de Juve y Camps y ya verás; dentro de media hora podrás responder esa pregunta sin dificultad. Es más, te morirás de ganas de responderla… 

– Y mientras lo decía acercó la copa por encima de las bandejitas hasta medio camino, sonriendo… Valeria entendió. Hizo lo mismo y las copas chocaron levemente, casi se besaron en el aire. – Salud¡! – dijo él; – Salud¡! – respondió ella. Las burbujas del vino se excitaron y subieron con más fuerza. Entonces Bo hizo un gesto que ella conocía, quería decir: “sígueme“; se llevó la copa a los labios y bebió el contenido de un trago… Valeria hizo lo mismo y mientras el líquido bajaba por su garganta sintió como el gas de las burbujas jugaba y se amontonaba en la entrada de su estómago. El mismo cosquilleo que con la primera media copa.

Tempus fugit… si… Sed fugit interea fugit irreparabile tempus. Conoces el significado??

Si Bo… es: el tiempo vuela; y mientras hacemos cosas poco interesantes, no lo parece; pero huye entre tanto, huye irreparable el tiempo… creo que era así…

Si… el tiempo huye irreparablemente… eso es. Sabes?? el tiempo en realidad no es más que una forma que inventamos para medir el espacio que separa todo lo que ocurre en nuestras vidas; el tiempo no existe¡! cada cual mide ese espacio dependiendo de sus percepciones, de sus deseos. Por eso el tiempo no es lo mismo para ti que para mi o para mamá… Ahora mismo, tu crees que el tiempo pasa demasiado despacio y yo creo que el tiempo pasa demasiado deprisa.

Y mamá?? preguntó… y casi de inmediato se dio cuenta de que en realidad no había decidido hacer aquella pregunta… tenía que hacer algo…

– Mamá hasta la semana pasada creía que el tiempo iba demasiado rápido para ti. Ella hace tiempo que dejó de pensar en su tiempo en la forma que lo piensas tu y todavía no piensa en su tiempo de la forma en que lo hago yo… las personas a su edad no piensan en su tiempo¡! es una trampa, una estrategia del cerebro. Hoy, ahora, estará sentada al lado de la ventana pensando en nosotros y esperando…

Ahora si necesito un poco de agua, traigo para ti??

No, hazme caso, no traigas agua aún; trae ese platito con esas conchas tan hermosas, es el momento de comerlas, el vino está en su mejor momento ahora. No tengas miedo, esa sensación que sientes es normal, yo también la siento y no es sed… Confiarás en mi??.

– Claro que confiaría en él. Sentía que el vino estaba demasiado en su cabeza, tenía ganas de hablar, de preguntar¡! y temía hablar más de la cuenta o preguntar demasiado… por eso se le había ocurrido beber un vaso de agua… pero Bo sabía eso, claro… Qué no sabía Bo?? Se levantó, y al hacerlo sintió un pequeño mareo, pero no le fue difícil asegurar los pies en el suelo y equilibrarse. Si, aquellas burbujas habían subido y estaban haciendo cosas extrañas con sus neuronas. Fue hasta el frigorífico, cogió una bandeja llena de conchas abiertas sobre una capa de hielo muy picado y la llevó a la mesa… él cogió el recipiente mientras ella se sentaba de nuevo…

“Tapes Pullastra”almeja babosa

Sabes que son estos bichitos tan hermosos?? preguntó mientras quitaba el papel transparente que cubría la bandeja y la depositaba en el centro de la mesa…

Parecen… ostras… pero no lo son… y a mi no me parecen ni bichitos ni hermosos. Y de repente recordó unas imágenes que había visto hacía poco, su cara se iluminó¡! sabía que era aquello: Ya se¡! son almejas?? 

Premio¡! si, son almejas. Al menos ese es su nombre genérico; pero no son almejas comunes… no sabes lo que me ha costado conseguirlas¡! he tenido que mover todos los hilos del poder comercial y algunas amistades del poder gubernamental para poder tenerlas hoy aquí…

O sea… has sobornado al pescadero… – por qué había dicho aquello?? cómo se había atrevido?? Valeria no se reconocía en aquellas palabras… Si, era su pensamiento, sabía que muchas veces Bo exageraba o poetizaba cuando quería impresionarla pero nunca se había atrevido a ser irónica con él…

Exacto, eso es, aunque no fue suficiente y tuve que mover algunos hilos más allá en la tierra en la que nací. Veo que el vino ya ha hecho el efecto deseado – y soltó una carcajada…

El efecto que tu deseabas… el que tu sabías que me haría… pero no creas que yo me siento cómoda con ese efecto, sabes?? – y una vez más, estaba siendo totalmente sincera… así que ese era el efecto de aquel vino?? una especie de suero de la verdad…

Claro Valeria… es el efecto que yo sabía que tendría en ti; pero también en mi. Y no ha sido para ponerte en una situación incómoda, sino para ponerte en la realidad¡! Es una experiencia que mamá y yo queríamos que tuvieses aquí, en casa,  en compañía. Ahora deja de pensar y observa bien a estos magníficos ejemplares de “Tapes Pullastra“… que nombre, verdad??

Darjeeling y Alex una buena mezcla

– Y Valeria se inclinó sobre la bandeja. No sabía que suponía Bo que aún no había visto, pero observó detenidamente… entonces él exprimió medio limón sobre los moluscos y ocurrió¡! no podía creerlo¡! – Bo¡! están vivas¡! están vivas¡¡ se mueven¡!

Claro Valeria¡! acaso crees que hubiese tenido que sobornar al pescadero para conseguir almejas muertas?? Están vivas¡! Son una de las pocas variedades de este molusco que se pueden comer crudas y para eso además de otras garantías, deben estar vivas¡! Nunca se te ocurra comer ostras o almejas crudas si no están vivas… de acuerdo??

Bo… en serio?? vamos a comerlas así?? no creo que me gusten… y además me resulta extraño comerme un animal vivo¡! nunca he comido nada que esté vivo… así… crudo…

Y cuando comías los huevos batidos con azúcar de caña y unas gotas de Jerez que te daba la abuela… qué creías que estabas comiendo?? Si… ya se, no te gustaba y ponías caras extrañas y muy graciosas, pero te lo tomabas – Valeria recordaba aquel “mejunje” y las palabras de la abuela: “con esto crecerás el doble, serás el doble de fuerte, el Dengue no te afectará y te harás una mujer hermosa“¡!

– Venga¡! echa más vino y pruébalas¡! Mira; se comen así – Bo cogió una babosa y se la llevó a la boca… cuando la concha rozó sus dientes, sintió un especial alborozo y noto como aquel inconfundible olor a mar ascendía hacia sus fosas nasales y al cerebro… cogió otra y mientras el molusco cedía la vida en su boca… él cedió a la menlacolía y al recuerdo… Un día había deseado intensamente ser un herrerillo y ahora, después de tantos años, se había convertido en una lechuza silenciosa… así es el genio de la lámpara, nunca cumple del todo, siempre hace alguna trampa al conceder los deseos… Miró a Valeria; ya iba por la quinta o la sexta babosa¡!

Bo¡! esto está buenísimo¡! es… es extraño sentirlas así tan frías y moverse pero… tienen un sabor increíble¡!, saben a mar¡! y luego dulces… y con este vino es cómo tener olas golpeando fuerte dentro de la boca¡! 

Perfecto Valeria… perfecto. Eso es justamente lo que quería que sintieras hoy¡! “las olas del mar del oeste, de mi mar… moviéndose dentro de tu boca“. Que la vida está ahora y puede no estar dentro de un instante; como la de estas babosas que estaban vivas hace unos minutos y ahora “ya forman parte de otros seres vivos más grandes” porque, en realidad “nada muere” sabes?? 

Si Bo… lo se, no lo he olvidado: no somos sino polvo, aire y agua… sombras y ceniza – Estaba asombrada de si misma¡! nunca hubiese pedido “almejas crudas” para comer en un restaurante, ni siquiera le parecía muy ético comerse vivos a otros seres vivos¡! pero lo acababa de hacer, era plenamente consciente de ello y además le había producido placer hacerlo… y no estaba confusa por ello¡! Lo último tenía que se efecto del vino; pensó.

Ahora ya puedes traer un poco de agua si quieres… Sólo quería que sintieras estas sensaciones aquí, en un lugar seguro y en compañía de alguien que te quiere mucho y que por eso mismo nunca te haría daño. Porque… el pez grande se come al chico¡! y aquí, conmigo entre estas paredes hoy tu eres el pez grande, por eso te comiste las almejas¡! pero cuando no estás aquí… cuando nadie te protege… eres un pez chico¡! ahí afuera hay peces muy grandes y algunos tienen muchos dientes, muy afilados… y sobre todo, mucha hambre… Y lobos, también hay lobos… 

Ahora estoy bien Bo, quieres que terminemos el vino o traigo agua para ti?? – Valeria se levantó con intención de ir a la cocina… pero no lo hizo, rodeó la mesa, se acercó a él, se sentó sobre su regazo… sintió su calor… le cogió su cara entre las manos y le beso en la frente y en las mejillas… – Yo también te quiero mucho Bo… y he entendido todo lo que querías que entendiese… te lo prometo. 

Si?? todo?? entonces me harás un favor?? sirve el resto del vino… sigamos cenando y mientras me explicas qué entendiste. Sabes?? Todos somos peces grandes y peces chicos; depende del momento, de la situación, de lugar y de los otros… y es primordial que sepas distinguir a los peligrosos; “casi siempre sonríen; no olvides esto…”.

– Si… Valeria estaba segura de haberlo entendido todo. Sirvió media copa de vino para cada uno, lo que quedaba en la botella, ahora mientras la tenía entre las manos notó que el cristal era grueso de color verdoso y supo por qué era así, tan pesada. Sirvió un poco de pollo con setas chinas y otro poco de ternera con tallarines chinos.

Querías… mamá y tu queríais que entendiese que si quiero hacerme cargo del resto de mi vida, puedo hacerlo ahora o puedo esperar un poco más, pero no mucho más… si?? – Bo asintió mientras saboreaba las setas con pollo… – Queréis que sea responsable… que sepa que hay cosas que no debo hacer, por mucho que me atraigan hasta que esté plenamente segura de que quiero hacerlas, si quiero hacerlas sola o en compañía y en ese caso, que compañía ha de ser… si?? – Bo asintió de nuevo… había crecido también su espíritu no sólo su cuerpo… y eso era estupendo porque cuando no crecen al mismo tiempo siempre hay problemas… – Que hay cosas que no conozco y que debo arriesgarme a conocer, aunque no me atraigan demasiado, porque nunca tendría una idea clara de a qué saben las almejas crudas por lo que otra persona pueda contarme… Y que hay otras que es mejor no experimentar con ellas porque es suficiente con observar el efecto que han tenido en otras personas… si?? 

Si Valeria… Eso es… porque incluso las rosas tienen espinas, sabes?? Cuando te acercas a una chumbera ella te las muestra, te advierte, te amenaza… te dice: “puedes coger las tunas pero meteré mis pinchos en los poros de tus dedos y si haces fuerza será peor“. Es sincera¡! te muestra sus armas. Las rosas no; las rosas te atraen con su perfume y con el color y la promesa de suavidad de sus pétalos y esconden sus espinas en el verde de sus tallos, entre sus hojas. La vida puede ser una chumbera pero la mayoría de las personas son rosas… 

Bo… mamá y tu lleváis años enseñándome esas cosas; cómo iba a olvidarlo??

Bien… ahora pon a calentar un poco de té, lo voy a necesitar dentro de un ratito o me dormiré antes de decirte algunas cosas que quiero contarte hoy. – Valeria puso la tetera sobre el quemador, lo encendió y lo bajó al mínimo; añadió una una cucharada sopera de Darjeeling después lavó las tazas que habían usado antes y volvió a ponerlas sobre los platos en la bandeja donde aún estaba el tarrito de miel de caña cogió dos cucharillas limpias y observó a Bo desde la cocina… la abuela decía que “tenía un pacto con el diablo” porque no envejecía… Pero no era cierto… si envejecía, muy lentamente pero lo hacía; ella lo notaba cada vez que ojeaba un álbum de fotos. Dejó que el contenido de la tetera hirviera durante un minuto, apagó el fuego, después la puso sobre la bandeja y regresó a la mesa… El efecto del vino iba desapareciendo lentamente…

En tu cuarto tienes un bolso, lo viste?? – Valeria asintió… Miraste dentro?? – Valeria negó con la cabeza… Qué poco curiosa eres a veces – Valeria sonrió… siempre le habían enseñado a moderar su inmensa curiosidad, sabía que esa frase era una ironía de Bo… En el bolso tienes tres juegos de llaves, no las pierdas¡! Alex y yo las hicimos para ti. Una copia de las llaves de la casa de Alex, otra copia de las llaves de mi casa, de esta casa y una copia de las llaves de mi quad… A partir de hoy y hasta que te independices del todo, puedes vivir donde quieras¡! Puedes ir y venir cuando te apetezca, sólo te pedimos que uses el teléfono…

Y vosotros que deseáis que ocurra?? quiero decir, que os gustaría que hiciese con toda esa nueva libertad?? – Valeria intentaba metabolizar la nueva situación; sabía que ellos querían que fuese haciéndose independiente pero también sabía que no estaba preparada y ahora, abrumada, pedía una ruta… o al menos una guía de viaje.

Nosotros queremos influir lo menos posible en tus decisiones¡! Queremos que seas libre¡! Que te vayas independizando gradualmente, a tu ritmo… sabemos que nos queda ya poco tiempo para disfrutar de tu presencia, de tu compañía, recuerdas las diferencias en la percepción del tiempo?? Para nosotros queda poco tiempo… Pero hay algo que si nos gustaría a los dos… Qué compartas tu tiempo con nosotros, a Alex le vendrá bien tener más tiempo para ella y yo estaré más tranquilo si estás por aquí más a menudo. Tu siéntete libre de dormir aquí o allí… decide tus horarios y qué haces con tu tiempo libre. Y recuerda, nadie hará tu cama, nadie lavará tu ropa, siempre tendrás comida suficiente aquí y allí. Y sobre todo queremos que sepas que nada de esto es obligatorio; te lo ofrecemos pero puedes coger toda la libertad ahora o puedes coger una parte… tu decides eso. 

– Valeria no esperaba nada de lo que estaba sucediendo… y lo que al principio de la noche le parecía una broma ahora resultaba una carga demasiado pesada para su pensamiento y no se sentía capaz de tomar una decisión… – Bo… estoy cansada, tengo sueño, no puedo pensar claramente ahora… mañana no tengo clases, te prometo que antes de que acabe el día habré tomado una decisión, de acuerdo?? – Y mientras le decía esto se levantó del sillón de mimbre, se acercó a él y le besó en la mejilla, con ternura, con mucha ternura.

Si Valeria… acuéstate y duerme. Duerme todo lo que quieras. No tienes que decidir nada mañana¡! Tómate todo el tiempo que necesites. Nosotros valoramos el esfuerzo pero no vamos a echar sobre tus hombros una carga que no puedas llevar¡! No tienes que hacerlo, de acuerdo?? Sólo creímos que era el momento para que supieras que si quieres, puedes ir haciéndolo, te apoyaremos sea cual sea el camino que escojas; pero estaremos encantados si decides hacerlo despacio… no lo olvides… 

– Valeria desapareció en dirección a su cuarto. Unos minutos después Bo escuchó el sonido de la cisterna… se sirvió una taza de té, le añadió cuatro cucharaditas de miel de caña (su cerebro necesitaba un poco de glucosa…) y lo revolvió lentamente mientras sonreía: todo había salido bien, también él podía dormir tranquilo aquella noche… El celular emitió unos sonidos que conocía, eran como un sonar, como una sonda marina, y ese era el tono de los mensajes de Alex; dirigió la mirada hacia el lugar de donde habían partido los tonos pero tuvo que levantarse y buscar el viejo Samsung. Él esperaba que ella le llamase para saber cómo había ido la cena, pero no un mensaje. Desbloqueó el teclado y leyó el mensaje, era cortito: – Estoy aquí abre.

Buenas noches mi amor, entra… y tus llaves?? – Bo había abierto la puerta haciendo el menor ruido posible. Y allí estaba ella con las llaves en la mano, sus ojos tristes, su boca… aquella boca que hacía años le había hecho prisionero y su cabello negro cayendo sobre los hombros. Juntaron sus labios, como siempre, cerrando los ojos. Se cogieron las manos, entrelazaron los dedos, apretaron… juntaron sus pechos… esa era la ceremonia que habían inventado hacía años al lado del mar y la repetían siempre, hubiera o no hubiera mar.

Las traje pero recordé que hace demasiado ruido. Siempre dices que engrasarás la cerradura… ya he perdido la esperanza de que lo hagas. Donde está mi pececito?? la has asustado demasiado??; seguro¡! 

No quiero engrasarla porque así la escucho. Es más seguro… Tu pececito está en la cama desde hace un bue rato y a juzgar por lo achinaditos que se le habían puesto los ojos, ahora mismo debe estar paseando por el paraíso. No creo que aguantase más de dos minutos sin dormirse.

– Pero se asustó mucho?? No la dejarías ir a dormir aterrada, no??

– Claro que se asustó… hubo algún momento en el que su cuerpo se fundía con el mimbre. Los adolescentes creen que lo saben todo sobre todas las cosas y sobre todos los humanos; pero la libertad… cuanto más verdadera es, más pesa. No te preocupes, le dije que no era obligatoria, aún… Y creo que lo pensará seriamente. Ven, sentémonos… quieres un té??

– Alex no le había soltado le mano y tiró de él hacia el otro extremo de la casa… se dejó llevar, no preguntó, ni siguiera la miró a los ojos; ese había sido el pacto: cuando se cogían de la mano uno de los dos tiraba del otro y este le seguía sin hacer preguntas. Cualquiera de los dos podía hacerlo y ahora ella le llevaba hacia aquel cuarto pequeño y alejado de todo en el que apenas cogía la cama. Abrieron un poco la ventana y se echaron sobre ella… se juntaron… se abrazaron…

Se comió las almejas?? no lo creo… si?? – Bo hizo un gesto afirmativo, sonriendo y Alex tuvo que llevarse la mano a la boca para amortiguar el sonido de la carcajada que no pudo reprimir. – No le dejarías beber todo el vino a ella, no?? 

Ríete si quieres, desde aquí no puede oírte y además no creo que despierte hasta el mediodía… Estaba preparado para comerme todas la almejas yo solito, pero; le resultó agradable el sabor, no fingía, estaba encantada¡! si me descuido no me deja ni unas pocas. Creo que, aparte de la sorpresa y el vino, le gustaron de verdad; así que ahora tienes otro problema… ya somos dos a los que nos gustan las almejas babosas… 

– Alex, le besó… y sin soltar su mano la llevó por debajo de su falda y la puso sobre en su vientre, justo por encima de su pubis… después la empujó suavemente hacia abajo entre la piel y las bragas… abrió las piernas levemente y la bajó más… suspiró profundamente y cuando él abrió la mano y presionó hacia arriba, ella cerró los muslos con fuerza, mientras le susurraba cerquita de la oreja algo sobre los moluscos crudos y la digestión…

Ya sólo quedaba dejarse ir… permitir que la memoria hiciese su trabajo y recrease el paisaje de la “cándida adolescencia“. Regresar… cerrar los ojos y sentir. Palpar los paisajes con las manos, acariciarlos, escuchar los jadeos del viento, el repicar de las gotas de lluvia cayendo sobre las hojas, sobre las piedras. Caminar por los verdes prados rozando la hierba mojada con la punta de los dedos. Dejarse embriagar por el aroma del mar agitándose al ritmo de las corrientes y recorrer los labios con la lengua, despacio, para saborear el salitre.

Y subir, subir juntos, pegados; subir aumentando el ritmo hasta la extenuación y al llegar a la cumbre, dejarse caer; rodando, deslizándose por la pendiente, bien agarrados sujetándose el uno al otro para terminar tendidos a los pies del mundo… muertos… luego despertar y mirarse con cierta incredulidad, besarse con una inmensa ternura, abrazarse fuerte y quizá, decir algunas palabras: “gracias amor…” y después dormir, dormir…

CRÉDITOS: “Valeria podría haber nacido diez años antes“… eso he pensado muchas veces en estas últimas semanas, mientras escribía este capítulo de su vida. Pero no sucedió. Nació cuando Alex y Bo se encontraron (por casualidad¡!), se enamoraron, se amaron, se juntaron “y en sus mentes nació el deseo de enderezar algo que el destino había torcido“. Aún no tengo permiso para contar esa parte de la historia que comienza con el “primer amor” de Alex y el primer viaje de Bo; por eso el capítulo I comienza aquí… sin embargo retrocederé hasta donde pueda para que aparezcan como lo que son: una verdadera y auténtica mujer y un hombre que si ama a las mujeres¡!

Todos los contenidos son originales. Pertenecen a Alex y a Bo. Ellos han autorizado su publicación bajo la licencia que se especifica al pie. Valeria está encantada de haber nacido y de que yo cuente sus cosas…

AVISO (general): este post contiene material que puede herir la sensibilidad de humanos adultos (para los niños y adolescentes sin programar, es inofensivo). Es posible que algunas personas vean “pornografía” en las imágenes aquí reunidas, así que los “ultrareligiosos” deben abstenerse de mirarlo. Por otra parte, los textos siempre se refieren a la mujer en un plano de igualdad o superioridad al varón¡! y este concepto es contrario al que mantienen todas las religiones monoteístas.

“Debemos aspirar a ser: legal y socialmente iguales. Porque, siempre seremos biológicamente diferentes¡! Y es en esa diferencia donde hemos de realizarnos como individuos y si lo deseamos, alcanzar el inmenso goce de complementarse, de colaborar¡! Hagámoslo¡!

Este texto está licenciado bajo Creative Commons, los autores de los contenidos adicionales han sido mencionados y enlazados; y las imágenes atribuidas a sus autores, al pie de las mismas.

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3 respuestas a Construyendo a Valeria… (Capítulo I)

  1. Pingback: Construyendo a Valeria… (Capítulo I)

  2. Desiree Alfonzo dijo:

    Simplemente espectacular Jorge…..

  3. Pingback: Construyendo a Valeria… (Capítulo II) | Doriath

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